El único rebaño de ovejas trashumantes que viaja ya de Extremadura a León a pie llegó ayer a los pastos de Pandetrave
Los últimos guiños de la trashumancia
Cañadas labradas o invadidas, abrevaderos destruidos, burocracia y calor dificultan el viaje desde Extremadura

El mayoral, Longinos Álvarez, dirige a los mansos que conducen el rebajo
Miércoles 28 de mayo de 2003. Amanece en el parque natural de Monfragüe, en Cáceres. Por fin han llegado todos los permisos para poder iniciar la trashumancia con el ganado por tierras de Extremadura y Castilla y León. El papeleo ha retrasado la salida dos días. El ganado tendría que haber estado ya en Navamojada, en el valle del Jerte, y aún no ha partido camino de la montaña de León. La monotonía de los días anteriores ha finalizado. Se inicia una marcha de más de 500 kilómetros a través de las cañadas reales de la Plata, Soria Occidental, Mostrencas, Leonesa Occidental y Leonesa Oriental, con 1.500 ovejas merinas y 150 cabras retintas. En cabeza el ganadero Longinos Álvarez, mayoral y pastor desde que dio sus primeros pasos, según nos cuenta. A la cola del rebaño su mujer, María Eugenia Hidalgo, y dos pastores. Abren la marcha 12 carneros mansos que junto con el mayoral marcan la ruta a seguir. A los lados de la serpiente que forma el ganado aparecen 10 perros mastines, encargados de la seguridad de las reses. A éstos les acompañan cuatro perros careas que vigilan que el ganado no se salga de la ruta. Los primeros claros del día aceleran la salida del ganado. Hay que hacer camino antes de que el sol se haga pesado y relentice la marcha. Poco a poco se van abandonado las dehesas de Monfragüe. Ya no se cuenta lo que se deja atrás sino lo que aún queda por recorrer: parte de Cáceres, Salamanca, Ávila, Valladolid, Palencia y finalmente León. Seis provincias que las reses tendrán que atravesar para llegar al puerto de Pandetrave, donde descansarán hasta el mes de octubre, para desandar el camino. Los pastores, el ganado y los perros formaran un todo durante casi un mes por tierras, cañadas, caminos, asfalto y calles. La música de los cencerros inunda la senda de la trashumancia que, a pesar de los problemas, aún algunos siguen defendiendo como una forma de vida y de cultura. El buen año de lluvias favorables para el campo han ayudado al desarrollo de hierbas y flores. Pero el viento y el calor de mayo han secado el campo por completo y el ganado ha tenido dificultades para avanzar por la espesura de los matorrales y el calor. Sólo las ocasionales tormentas han permitido que el ganado bebiese en los charcos del camino, ya que la ausencia de abrevaderos para ovejas es algo patente a lo largo de toda la ruta trashumante; han sido fagocitados por la «modernidad». Todos los años, desde que se inició el proyecto de los rebaños trashumantes en el 2001, el ganado es recibido con una fiesta en Prioro. El calor hizo que en esta edición no se pudiesen cumplir los plazos y por primera vez la fiesta de la trashumancia no pudiese recibir el ganado. Ello hizo que la ruta normal se tuviese que variar y la entrada a León se hizo el martes 24 de junio por Barniedo de la Reina. La ruta concluye en Pandetrave, además de en los altos de Porma y Montajal (Portilla de la Reina) donde 500 hembras a punto de parir incorporaran nuevas reses al ganado.