Mañana se votará la segunda vuelta, que confirmará una nueva convocatoria electoral a la Comunidad de Madrid
Tamayo y Sáez se abstienen e impiden que Simancas sea presidente
Rafael Simancas no gobernará Madrid. Nadie se salió del guión. Ni los diputados «rebeldes» Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez que ya ad

Eduardo Tamayo interviene ante la Asamblea con todos los escaños socialistas vacíos
Ni el Partido Popular que, como era obligado, le denegó su voto. Ni Izquierda Unida. Ni, por supuesto, el Grupo Socialista que pudo cumplir con los deseos de su candidato de no ser investido sin necesidad de retirarle el apoyo. «Hoy y siempre vamos a darles una lección de dignidad y de democracia», dijo el líder de los socialistas madrileños para justificar su renuncia tácita a gobernar. Al final no hizo falta que ningún miembro del PSOE no apoyara a su candidato como tenían preparado como respuesta a un hipotético respaldo de los tránsfugas. El propio Simancas explicó que hubiera sido él mismo quien se hubiera abstenido para evitar la elección. La votación se realizó en voz alta a partir de un diputado elegido por sorteo. De uno en uno -desde los apellidos comenzados en P en adelante- los miembros del Parlamento Regional se levantaron y emitieron su veredicto. Sáez fue una de las primeras en hacerlo. Se abstuvo. Y apenas unos nombres después le tocó el turno a Simancas que, ya con la duda de qué harían los «traidores» resuelta, dijo «sí». Tamayo no dio sorpresas y todo quedó según lo esperado con 54 votos a favor (PSOE e IU), 55 en contra (PP) y dos abstenciones (Mixto). Los pronósticos del candidato socialista, pues, se cumplieron. A lo largo de toda la semana, desde que este martes anunció su voluntad de someterse a la sesión de investidura para no salir elegido, Rafael Simancas dio por seguro que los dos diputados calificados por él como «deshechos humanos» no le respaldarían. Ellos habían anunciado en distintas ocasiones que le darían su voto, pero ayer mismo se desdijeron y, si bien mantuvieron que apoyarán en todo momento a un gobierno del Partido Socialista, pusieron la condición de que éste no esté encabezado por el secretario general de la Federación Socialista Madrileña al que exigieron la dimisión. Pero pese a conseguir lo que se había propuesto gracias a la actitud de los 'traidores' Simancas recriminó a Tamayo y Sáez su postura. «Han sido coherentes con su actitud desde el pasado día diez de junio -dijo tras la votación- han favorecido como siempre los intereses del Partido Popular». Con todo, el socialista se mostró satisfecho de haber tenido la oportunidad de utilizar el debate de investidura para «dar a conocer la verdad sobre lo ocurrido» en Madrid tras las elecciones del 25 de mayo y presentar el programa de gobierno «que tanto preocupa a los delincuentes y los especuladores». A partir de ahora, tal y como deseaban los socialistas, comenzará a correr el plazo de dos meses que establece el Reglamento de la Asamblea después de una primera sesión de investidura fallida, antes de poder convocar nuevas elecciones. En este tiempo, el PSOE tratará de recuperar mediante la presión política, social, institucional e incluso judicial las actas de diputados de sus «traidores» para intentar otra investidura de la que pueda salir victorioso. Pero antes tendrá que someterse de nuevo a la confianza de la Cámara. Si obtuviera la mayoría simple -algo ya descartable porque los tránsfugas tendrían que cambiar el voto- se alzaría con la presidencia. En cualquier caso parece casi inevitable que los ciudadanos madrileños acudan a las urnas el próximo mes de octubre.Tampoco parece fácil que los diputados «indisciplinados» renuncien a sus escaños. Al menos, eso trató de transmitir ayer Eduardo Tamayo. «Todos tenemos derechos y libertades inviolables que ni un candidato ni un futuro presidente de la Comunidad nos va a quitar», dijo.