Las pistas del oro conducen desde hace siglos a los romanos
El oro detectado en Omañas y Foncebadón es mineral secundario, pero en Salamón se busca la veta o filón propiamente dicho que requerirá perforar minas subterráneas en roca sin posibilidad de mover la tierra a cielo abierto. La formación del mineral requiere, según los técnicos, millones de años en condiciones hidrotermales, de temperatura y de presión muy concretas, que sólo se dan en un porcentaje mínimo de casos. «Aunque también uno de cada mil indicios que se encuentran ahora derivan en una mina rentable». La mayor parte de las investigaciones que se realizan en la actualidad tienen como base de partida mapas de los antiguos ingenieros romanos.