Cien casos de abandono «crítico» buscan ayuda en el Procurador del Común

Ignacio García, director de la fundación tutelar Feclem para enfermos mentales
Los problemas de atención a los enfermos mentales se agravan cuando el paciente carece de familiares directos que le cuiden o, incluso, de parientes que estén en condiciones de hacerlo por muy lejanos que sean, a su vez incapacitados por la propia edad, lo que suele darse con frecuencia cuando el primero cumple cincuenta años o más. La Federación de Asociaciones de Enfermos Mentales de Castilla y León (Feclem) creó hace dos años su propia fundación benéfica para atender este tipo de casos, que se mantiene con un precario presupuesto anual de poco más de 130.000 euros (apenas veinte millones de las antiguas pesetas) para atender las situaciones más sangrantes en las nueve provincias de la autonomía. Feclen, dirigida por Ignacio García, tutela actualmente a 70 enfermos mentales y tiene en lista de espera peticiones de 180 más, que precisan desde cuidados físicos permanentes hasta la administración de los escasos bienes o pensiones con los que sobreviven (la mayor parte sólo disponen de una renta o pensión no contributiva mensual de menos de 45.000 pesetas y de unas pocas fincas en sus pueblos de origen). Feclem calcula que en Castilla y León hay no menos de un centenar de casos de enfermos mentales en situación de «abandono crítico» y de edad avanzada, una vez que han desaparecido también de muerte natural sus anteriores cuidadores, en general padres y hermanos. De ellos al menos una quinta parte corresponden a la provincia de León, al margen de los que ya tutela la propia fundación, con sede también en León capital. Se supone que muchos otros más ni siquiera acuden a Feclem por falta de información o porque a nadie próximo a ellos, en el supuesto de que les quede algún familiar, se le ha ocurrido. Casos límite Feclem remitió en enero al Procurador del Común un dossier con 18 casos de abandono «límite» reclamando que las administraciones públicas atendieran a otros tantos enfermos mentales de la autonomía, «aunque los casos graves suman ya casi un centenar». En la misiva al Procurador del Común desde Feclem se daba cuenta detallada, paciente por paciente, «de las situaciones y problemáticas sociosanitarias a las que nos enfrentamos en representación de las personas incapacitadas judicialmente por padecimiento de enfermedades mentales graves y crónicas. «Las situaciones de indefensión trascienden», se añadía, «de la esfera de lo sanitario para convertirse en problemáticas de marcado carácter social, que generan en ocasiones también alarma social (en el caso de los enfermos más agresivos) y desestructuración familiar... y desembocanen situaciones generadoras de estigma, rechazo social y desamparo». «En los dos años de funcionamiento de Feclem», se concluye, «tenemos más de cien expedientes de situaciones sociosanitarias complejas y patologías graves de personas a las que la respuesta del sistema es insuficiente».