El Plan 42 centra sus esfuerzos en los municipios con mayor riesgo
La puesta en marcha del plan 42, en enero de 2002, constituye un auténtico hito en la lucha contra los incendios. Aunque es pronto para hacer un balance de sus resultados, ya que se trata de un plan a medio plazo, el diagnóstico del que parte es muy revelador. Según este plan, en Castilla y León, la superficie media quemada por incendio tiene una tendencia decreciente. No obstante, y a pesar de los buenos resultados de las dos últimas campañas, el número de incendios anual mantiene una tendencia estable no claramente decreciente. En cuanto al dispositivo de extinción que cada año pone en marcha la Administración autonómica, los resultados están siendo muy positivos y puede decirse que actualmente los incendios se detectan antes, se acude a ellos con más prontitud y se extinguen y controlan más eficazmente. Sin embargo, -y aquí estaría la esencia del Plan 42-, el problema está muy localizado en determinadas comarcas de la comunidad: sólo en 42 términos municipales (con un 4,4% de la superficie total de la comunidad) se producen el 40% de los incendios de toda Castilla y León. Sin embargo, y con objeto de dar uniformidad a las acciones previstas en el Plan, su ámbito territorial se ha ampliado a los términos municipales adyacentes. Por lo tanto, el ámbito de aplicación del Plan consta actualmente de de 104 municipios, pertenecientes a cuatro provincias (León, con 51 municipios, Zamora, con 37, Burgos con 9, y Ávila con 7), ocupando una superficie total de 990.337 ha. Estos 104 municipios registran como media anual el 55% de los incendios forestales de la comunidad, pero tan sólo representan el 4,6% de todos los municipios de Castilla y León. Teniendo en cuenta que alrededor del 93 % de los incendios son debidos a las actuaciones del hombre que de un modo negligente o intencionado inicia el fuego, uno de los grandes objetivos del Plan 42 es identificar las causas y motivaciones de los incendios. Precisamente con la finalidad de descubrir estos motivos y dar con los causantes de los incendios forestales, en 1998 se fundó la primera Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIF) en la provincia de Zamora. En la actualidad, estas brigadas están funcionando en todas las provincias de la comunidad autonóma, sin excepcion. El Plan 42 tiene prevista una inversión de casi 54.600.000 euros durante su periodo de vigencia, entre los años 2002 al 2009, en que finalizará, con un presupuesto medio de 6.800.000 millones de euros al año. Esta cantidad se distribuye en cada una de sus tres líneas de actuación: prevención activa, prevención indirecta e implantación y seguimiento. «Prevenir un incendio resulta económicamente mucho más rentable que su extinción» Amelia Ramos Presidente Facyle «Ahora los incendios se detectan antes, se acude a ellos con más prontitud y se extinguen mejor» Juan Espinosa Documento del Plan 42 «Los pirómanos deben ser tratados como delincuentes y cumplir las penas íntegramente» José Luis Herguedas Presidente de Profor