PP y PSE acuden, enfrentados como nunca, al debate político en el Parlamento vasco
Ibarretxe presenta hoy en Vitoria su plan soberanista sin apoyos
El proyecto de libre asociación a España no se votará hasta otoño del 2004 o tras las elecciones vascas
Un año en el primer plano del escaparate político no ha sido suficiente para que el proyecto de libre asociación del País Vasco a España avance conforme a los deseos del lendakari. Este estancamiento ha motivado que el debate que se celebrará hoy en el Parlamento de Vitoria no vaya a tener el relieve que pretendía Juan José Ibarretxe y se limitará a mantener viva la llama de la polémica hasta que la situación esté madura, es decir, que tenga la mayoría asegurada en una votación, un vuelco en la relación de fuerzas que no será posible hasta otoño del 2004 o, incluso, hasta después de las elecciones autonómicas del País Vasco, previstas para mayo del 2005. No se esperan sorpresas en el debate de política general del Parlamento vasco. Todo indica que el lendakari agotó la capacidad de asombro el 27 de septiembre del año pasado. Ese día, puso sobre la mesa su «plan soberanista» y prometió que dentro de un año presentaría un texto articulado para su debate y votación en el Parlamento. Pues bien, transcurrido el plazo, el lendakari no cumplirá su palabra. Un incumplimiento motivado por el frenazo que ha sufrido la iniciativa por la falta de apoyos, las diferencias entre los tres socios del Ejecutivo vasco y el firme rechazo de PP y PSE. El parón traerá como consecuencia que Ibarretxe no aportará durante su intervención ante la Cámara nuevos datos sobre sus objetivos soberanistas. Así, un debate que se aventuraba trascendente no decidirá nada. Fuentes del Ejecutivo autónomo apuntaron que las novedades se centrarán en cuestiones de procedimiento y, quizás, de calendario, pero no de fondo. El lendakari también dedicará una parte de su discurso a homenajear a las víctimas del terrorismo, una ausencia clamorosa en su intervención del año pasado, cuando despachó en unos pocos párrafos el recordatorio a la memoria de los muertos de ETA. Durante este año, Ibarretxe ha consultado con fuerzas políticas y sociales y no encontró adhesiones, más allá de las esperadas del nacionalismo. Tropezó, incluso, con un rechazo empresarial que dolió en el PNV, partido con fuerte ascendiente entre la patronal. Las divergencias llegaron hasta los tres partidos gobernantes, que pasaron de apadrinar el plan a distanciarse del mismo para defender proyectos propios de autogobierno. Eusko Alkartasuna aboga sin rodeos por la independencia, Izquierda Unida se refugia en un federalismo de libre adhesión y sólo el PNV mantiene el apoyo a la propuesta, aunque tampoco fue inmune a alguna desavenencia que, por ahora, no ha ido a más.