Diario de León

Emplaza a Zapatero a explicar por qué dijo que quien ganara en Madrid ganaría en España

Rajoy advierte de que las generales son otra cosa y no están ganadas

Hace un análisis prudente de los resultados y dice que Madrid ha optado por la estabilidad

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g.b. | madrid
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Mariano Rajoy no quiere triunfalismos de ningún tipo en el PP a menos de cinco meses de las elecciones generales. El que será candidato del PP en esos comicioas impuso ayer a la dirección del partido un análisis prudente de los resultados que dieron la victoria y la presidencia a Esperanza Aguirre. «Las generales son otra cosa, y se vota otra cosa y se juzga a otras personas y programas», aseguró Rajoy tras presidir la reunión del Comité Ejecutivo Nacional a la que el presidente del Gobierno, José María Aznar, tampoco quiso asistir. Poco antes, toda la cúpula del PP había recibido a Esperanza Aguirre con un cálido y prolongado aplauso. Rajoy aprovechó esta reflexión para lanzar una puya a quien será su adversario en los comicios generales. «A mí me sorprendió mucho cuando el líder de la oposición llegó a afirmar que quien ganara en Madrid ganaría en toda España», afirmó. «Él será el que tenga que explicar qué consecuencias saca de este resultado», añadió. Victoria razonable Fuentes del PP estiman que su victoria se ha mantenido en unos términos razonables para lo que cabría esperar tras el escándalo que se ha vivido en el PSOE, aunque no comparten en absoluto la teoría de la «dulce derrota» que pregonan los socialistas. Rajoy hizo una particular interpretación del cambio del sentido del voto de los madrileños, que en mayo dieron la victoria a la izquierda y ahora se la han dado al PP. Según explicó, en mayo los ciudadanos respaldaron el «gobierno razonable» de Ruiz Gallardón mientras el domingo se tuvo en cuenta además la necesidad del un «gobierno estable» Destacó el «ejemplo cívico» que han dado los madrileños tras verse «obligados» a votar dos veces en pocos meses, una situación que «no tiene prece-dentes en la historia de la de-mocracia en España». Felicitó a Esperanza Aguirre y destacó que es la primera mujer elegida presidenta de una comunidad tras más de cien elecciones regionales. Tanto lío, tanto discutir y, al final, el PP arrebató al PSOE dos escaños, los dos que volaron al limbo de la traición por obra y gracia de Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez. Los socialistas e IU se quedaron con los mismos diputados regionales que tenían antes de los comicios, sólo los populares incrementaron su cosecha con las dos actas que usufructuaron los tránsfugas. Con los resultados en la mano, nadie tiene motivos para la satisfacción plena ni para el desconsuelo absoluto; el PP ganó mas no alcanzó las metas fijadas, el PSOE retrocedió menos de lo que temía e IU creció, aunque poco. La foto de la Asamblea regional de la Comunidad de Madrid no se ha repetido, pero casi. El PP obtuvo la primera victoria electoral sin José María Aznar al timón del partido y con Mariano Rajoy en el puente de mando, después de un apretado y discutido escrutinio que, 24 horas después, todavía dibuja la sonrisa en el rostro de los vencedores y una mueca de desencanto en el de los perdedores. El partido gubernamental tenía fijadas sus expectativas entre los 58 y 59 diputados. Se quedó con 57 y por los pelos porque con 29 votos menos hubiera perdido ese acta a favor de IU. La asignación definitiva del escaño quedará resuelta con los votos de los residentes ausentes, entre 13.000 y 16.000, que se escrutarán a partir de mañanas, aunque lo más probable es que se decanten por el PP. El PSOE llevaba la procesión por dentro. No eran pocos los dirigentes que temieron una debacle de proporciones, con caída a los 40 ó 42 diputados. Se quedaron en 45, los mismos que el 25 de mayo sin Tamayo y Sáez.

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