Las bodas de las infantas hacen prever una fiesta por todo lo alto

La primogénita de los Reyes, la infanta Elena, fue la primera de los tres vástagos reales en contraer matrimonio. Su boda con don Jaime de Marichalar tuvo lugar el 18 de marzo de 1995 en la catedral de Sevilla. Fue el acontecimiento del año no sólo en la capital andaluza, sino en toda España. La fiesta comenzó ya la víspera, con un espectáculo ecuestre al que asistieron contrayentes, fami-liares e invitados. El banquete, servido para 1.300 personas por el restaurador Rafael Juliá, tuvo lugar en los Reales Alcázares. Tras el festejo, que costó a don Juan Carlos unos 50 millones de las antiguas pesetas, la Infanta ofreció su ramo de novia en la iglesia de San Salvador, donde reposan los restos de sus bisabuelos. El 17 de julio de 1998 los Duques de Lugo tuvieron a su primer hijo, Felipe Juan Froilán y de Todos los Santos, primero de la XI generación de la dinastía Borbón y tercero en el orden de sucesión a la Corona. El 9 de septiembre del 2000 nació Victoria Federica. Doña Cristina celebró su enlace con el deportista Iñaki Urdangarín el 4 de agosto de 1997. La ceremonia tuvo lugar en la catedral de Barcelona, un templo gótico con más de 700 años de historia en el que se dieron cita las más altas autoridades del Estado y 300 repre-sentantes de casas reales de todo el mundo, salvo contadas excepciones. El acontecimiento reunió a más de 1.500 invitados, que disfrutaron de un suculento almuerzo servido por la empresa Selmon en el Palacio de Pedralbes. Como nota original y antes del banquete, un dantzari bailó para los duques de Palma un aurresku. Fue un guiño a los orígenes vascos de la familia Urdangarín, oriunda de Zumárraga. El primer hijo de la tercera hija de los Reyes, Juan Valentín, nació el 29 de septiembre de 1999, en Barcelona. Un año después, el 6 de diciembre, la infanta Cristina dio a luz a Pablo Nicolás, nombre elegido en honor al padre de la Reina. El quinto nieto de los Reyes, Miguel, nació el 30 de abril de 2002. Después de los dos antecedentes de sus hermanas, la boda del Principe de prevé que sea por todo lo alto. El cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Rouco Varela, expresó su satisfacción al Rey Don Juan Carlos por oficiar la próxima boda. Rouco manifestó al Rey su alegría por el matrimonio del Príncipe y dijo estar encantado de oficiar la ceremonia que se celebrará en el verano del 2004 en la catedral de La Almudena de Madrid. El hecho de que monseñor Rouco oficie la ceremonia supone el espaldarazo de la Iglesia y la Conferencia Episcopal al enlace entre el Príncipe heredero de la Corona y la periodista casada en primeras nupcias por lo civil.