Don Felipe confesó que su intención es tener «no menos de dos hijos ni más de cinco», ante el asombro de Letizia
El Príncipe presenta a su futura mujer como «un activo» para la Monarquía
Los novios no confirmaron la fecha de la boda para no dar lugar a confusiones Si

¿Cómo se declara un Príncipe?, preguntaron ayer a Letizia Ortiz. «Pues como un hombre que quiere a una mujer», respondió sin más. El Príncipe de Asturias y su prometi-da, Letizia Ortiz Rocasolano, com-parecieron felices ante los medios de comunicación y formalizaron su relación tras el acto de petición de mano. Don Felipe presentó a Leti-zia Ortiz como una mujer que será «un tremendo apoyo personal» y «un valor, un activo a mi trabajo y a la función representativa». El heredero de la Corona se comportó como un enamorado más pero sin olvidar sus responsabilidades. Según dijo en el acto celebrado en el patio de los Austrias del palacio del Pardo, su enlace «redundará en el bien de los intereses generales de los españoles y significa, sobre todo, la continuidad, la posibilidad de tener un eslabón más en la dinastía». Don Felipe resaltó la «elocuencia, la inteligencia, el coraje, la rectitud y la ejemplaridad en el trabajo» de la futura Reina. Ella lo definió como un hombre «cariñoso, respetuoso, sensato e inteligente» y valoró especialmente que fuese un gran lector. «Es una persona afanada en crecer por dentro y tiene una visión del mundo y de la vida muy justa y muy comprometida». El Príncipe, sin perder la sonrisa, volvió la cabeza hacia ella y le dijo: «Eso te lo voy a recordar». Todo el encuentro con los periodistas, que duró alrededor de veinte minutos, estuvo salpicado de bromas y de alguna que otra carcajada, en un ambiente distendido muy lejos de las otras pedidas de mano de la Familia Real, en las que se nota la falta de desenvoltura de los novios, que no aportan ningún rasgo personal al acto. En esta ocasión, los novios no quisieron ocultar todos los detalles de su relación. Les hubiera gustado -dijeron- tener un poco más de tiempo para preparar todo con más calma, aunque, según afirmaron, se conocen desde hace tiempo «suficiente». A la pregunta de cuánto tiempo hacía que se habían conocido, el Príncipe devolvió la pregunta a su prometida, quien resolvió la cuestión en pocas palabras: «El suficiente», sentenció. La primera vez que coincidieron fue hace un año, aunque la relación entre ambos se inició en primavera. El deseo de la pareja es tener más de dos hijos y menos de cinco, una idea que sorprendió a la propia Letizia Ortiz que respondió a la frase con un cariñoso «¡anda!» que provocó las risas de los asistentes y de los propios novios. La pareja no quiso precisar la fe-cha exacta de la boda. El Príncipe situó la ceremonia entre «finales de primavera y principios de verano» y explicó que no deseaba hacer más anticipos «para que nadie se equivoque». El ejemplo de la Reina Doña Letizia no quiso dejar pasar la oportunidad de agradecer el apoyo de los Reyes y se esforzó por resaltar «el ejemplo impagable de la Reina». No faltó en el acto un recuerdo para el principado de Asturias. Don Felipe dijo que será «un punto importante en el calendario» de la pareja y ella expresó su deseo de volver cuanto antes a su tierra natal, tras haberla visitado hace pocas semanas durante la celebración de los premios Príncipe de Asturias, que cubrió como periodista. La futura princesa eligió para el día de su petición de mano un traje de Armani de crep de seda blanco con chaqueta ligeramente entallada. Letizia Ortiz no optó en esta ocasión por el diseñador Adolfo Domínguez, del que sí vistió el día de su presentación oficial como novia del Príncipe Felipe. Don Felipe lució un traje gris marengo de raya diplomática con zapatos burdeos. Los prometidos no ahorraron gestos de cariño y estuvieron muy pendientes, especialmente ella, de facilitar la tarea a los numerosos medios de comunicación que se congregaron en el acto. Tras el posado ante los periodistas, los novios se retiraron con sus respectivas familias a un almuerzo que se celebró en la intimidad en el palacio de la Zarzuela. Allí, según adelantó el propio Príncipe, se entregaron a nivel privado más regalos. La expectación de la petición de mano congregó a 350 periodistas de medios de todo el mundo en el palacio de El Pardo. Muchos de ellos llegaron a primerísima hora de la mañana para coger un sitio. La última pedida de un heredero de la Corona se celebró en España hace cuarenta años. «De ella me atrajo su elocuencia, su inteligencia, el coraje, la rectitud y la ejemplaridad en el trabajo» «Es una persona afanada en crecer por dentro y tiene una visión del mundo y de la vida muy justa y muy comprometida»