Diario de León

El proyecto piloto de Villar fue aprobado sólo con los votos de UPL y la abstención de PP y PSOE, ahora en el gobierno

La última oportunidad de La Cabrera

Arquitectos y etnógrafos urgen declarar conjuntos etnográficos a Villar del Monte y Forna

Publicado por
Ana Gaitero - león
León

Creado:

Actualizado:

El urbanista Félix Benito incluyó Villar del Monte, en 1998, entre los pueblos con más personalidad dentro de la arquitectura tradicional de Castilla y León. La expresividad de su imagen, la coherencia de sus conjuntos y el grado de preservación hacían de La Cabrera, todavía entonces, «la comarca más emblemática de la comunidad, junto con la sierra de Francia (La Alberca), entre la arquitectura montañosa: tengo diapositivas impresionantes de Trabazos y me quedé con un gran recuerdo de Manzaneda y de Villar del Monte». Hace unas semanas, volvió sobre sus pasos a estos dos últimos pueblos, los primeros de La Cabrera Alta junto con Pozos, Quintanilla de Yuso, Cunas y Valdavido, antes de alcanzar el núcleo de Truchas. «Manzaneda ya sólo mantiene rincones hermosos, pero Villar del Monte está razonablemente bien conservado y muy bien integrado en el paisaje», observa. Han pasado cinco años desde que salieron a la luz los dos tomos de su obra - Arquitectura popular de Castilla y León -y en este tiempo se ha producido «más destrucción» en La Cabrera que en las décadas precedentes, asegura Javier López Sastre, contratado por la Mancomunidad de Municipios de la comarca cabreiresa para prestar asesoramiento arquitectónico a Truchas, Encinedo, Castrillo y Benuza. Votar por cuidar el patrimonio Villar del Monte, Forna, Ambasguas, Truchillas, Iruela y Saceda preservan -según Sastre- los conjuntos más valiosos de la arcaica arquitectura popular cabreiresa. Hecha a base de piedra, pizarra, madera y paja, se mantuvo casi intacta durante el siglo XX debido al aislamiento de esta tierra montañosa del suroeste de León y a la emigración de sus habitantes. «Forna se salvará, Iruela también; pero Villar del Monte desaparecerá en tres años si no se hace algo», advierte. Faltan ayudas, coordinación entre las administraciones públicas y, sobre todo, el clamor popular para «salvar uno de los patrimonios más importantes de España, un museo de lo que era la arquitectura tradicional en el noroeste de la Península», agrega. Sería milagroso, comenta, que los ciudadanos exigieran a los políticos que restauraran el patrimonio a cambio de su voto. Pero hay quien no pierde la esperanza: «Los pueblos tienen verdadera vergüenza de lo que conservan de su pasado y hay que recuperar su orgullo», subraya Félix Benito. «Fuimos a los Ancares este verano y vimos las pallozas: sus techos de paja de centeno son como nuestros pajares pero, en vez de rectangulares, redondas». Dos vecinos de Villar del Monte contemplaron, con sorpresa, la valoración de estas construcciones de planta circular que sirven de atractivo turístico en el occidente berciano. Sin saberlo, están parafraseando a otro experto en arquitectura popular, José Luis García Grinda: «En algunos ejemplares de pajares encontramos la solución de cerchas simples que se apoyan directamente en postes de madera en forma de horcón, separados de los muros pétreos de sus fachadas, reflejando la misma característica diferenciadora de los muros de cierre respecto a la estructura cubierta de la palloza». «Mi marido cubrió algunos pajares», recuerda una mujer que describe de carretilla la técnica. «Aún hoy lo podría hacer -añade él- pero ya no hay centeno para cubrirlos y hay gente que prefiere verlos caer porque dicen que son peligrosos para el pueblo si se prenden fuego». A la puerta de su casa tuvieron que cerrar los ojos y callar cuando vieron que el cemento tapaba, con cargo a los presupuestos provinciales, el arroyo que desciende por entre los pajares. Las aguas cristalinas del arroyuelo de Piedrasalbas salpican animadas por un antiguo murmullo y se cuelan, en el centro del pueblo, por la canalización moderna. Los vecinos todavía desconocen el proyecto del Instituto Leonés de Cultura (ILC) para recuperar el ambiente de la plaza de Villar del Monte, aunque sí saben que hay 72.000 euros presupuestados («doce millones de pesetas») para una obra. La mayoría de los propietarios de las viviendas afectadas por la intervención viven muy lejos, en Argentina y Suiza. «Faltó hacer un concejo para informar a los vecinos de lo que se va a hacer», precisa el alcalde actual. Francisco Simón (PSOE) hace apenas una semana que tomó las riendas del municipio de Truchas después de la moción de censura que suscribió con el PP contra el edil de UPL, Félix Iglesias. «Se trata de recuperar las fachadas de las casas con su galería de madera y escalera de piedra exterior, a la vez que la de la iglesia», explica el arquitecto redactor del proyecto, López Sastre. No significa, aclara, «arreglar la casa de nadie». Sólo se actúa en el exterior con el propósito de «recuperar el ambiente tradicional» y de que se convierta en un ejemplo para los propietarios a la hora de hacer una restauración. La ocasión del turismo rural El urbanista Félix Benito lamenta que se haya perdido la ocasión de canalizar las importantes inversiones destinadas a alojamientos de turismo rural a la rehabilitación de edificios tradicionales y la recuperación, paralelamente, de sistemas tradicionales de construcción: carpintería de armar, techar con pizarra, construción de mampostería. Con todo, considera «urgente, la declaración de conjuntos históricos en La Cabrera donde «se deberían reconocer cuatro o cinco núcleos» para preservar unas identidades «únicas» que «no existen en ningún otro lugar del planeta». Ya hubo un tímido intento hace algunos años. Pero no fraguó. «Ahora hay más sensibilidad institucional y ciudadana», precisa la etnógrafa Concha Casado. Se trata de aplicar a Forna y Villar del Monte la nueva figura de conjunto etnográfico que recoge la ley de patrimonio de la Junta. Concha Casado estima que los dos pueblos «son muy representativos de Cabrera Baja y Cabrera Alta» y pueden servir de ejemplo para actuaciones similares tanto de protección como de restauración. Todos sus desvelos están puestos en La Cabrera, la comarca a la que llegó en 1945 como recién licenciada en Filología Románica, con la misión de rescatar el habla, las palabras, de las gentes que poblaban Truchas. «Estamos en un momento último y óptimo», asegura, para mantener las tipologías (casas de corredor con escalera exterior, hornos, chimeneas, pajares). Toda su ilusión está puesta en dar continuidad al proyecto de Forna en Villar del Monte y conseguir que la Junta de Castilla y León apoye nuevas fases de restauración. «Sería importante que las instituciones ayuden a los habitantes de La Cabrera a restaurar las viviendas por dentro para que tengan todo tipo de comodidades», subraya. La restauración de estos pueblos pasa también por «la creación de equipos de trabajo que aprendan los oficios tradicional» con los últimos habitantes que dominan su técnica. Antiguamente, raro era el hombre que no sabía teitar, techar con pizarra o poner la mampostería en el molino o la fragua comunales. Ahora ya se cuentan con los dedos de la mano, como los habitantes de estos pueblos. En Villar del Monte apenas quedan 20 vecinos durante el invierno.

tracking