Aznar dejó que su sucesor gestionase solo la crisis con el alcalde madrileño
Mariano Rajoy ha superado con éxito su primera crisis como secretario general y candidato del PP. Pero la retirada de Aznar ha acabado con el hiperliderazgo en el partido. Lo ocurrido habría sido impensable con Aznar ejerciendo de líder. En este momento todos se sienten en el PP con autoridad para opinar sin consultar previamente con Rajoy. Porque al nuevo secretario general no sólo le ha perjudicado que Gallardón vaya por libre. También que Rato y Arenas enseñaran sus galones de vicepresidentes para regañar al alcalde de Madrid y a Mayor Oreja, que irrumpió desde la capital en la campaña catalana comprometiendo un futuro entendimiento con CiU. O que Piqué se atreviera a venir a Madrid a pedir explicaciones a Rajoy sobre lo dicho por Gallardón y Mayor, que arruinaron su campaña. Silencio de Aznar En toda la crisis lo más llamativo ha sido el silencio de Aznar, que sólo se pronunció ambiguamente en el extranjero. El presidente ha querido llevar hasta el final su estrategia de dejar todo el poder y las decisiones en manos de Rajoy. Y algunos han querido aprovecharse de ese silencio. Aparente-mente, Aznar ha acertado, porque si hubiera sido él quien forzara a Gallardón a rectificar la autoridad de Rajoy habría salido aún más perjudicada. La solución muestra como será el estilo de Rajoy en la conducción del PP. Eludir la polémica pública, no crear problemas donde no los hay, no crearse enemigos, no dar bazas a la oposición, pero imponer su autoridad sin necesidad de un culto a su personalidad al estilo del que se dispensa a Aznar. La polémica comenzó hace dos semanas, cuando el regidor anunció, un día después de las elecciones autonómicas de Madrid, la subida de impuestos y una penalización en el IBI para las viviendas vacías de la capital.