El impuesto es más caro ya en 16 ayuntamientos que en la capital

Jesús Hernando Velasco, gerente regional de la Oficina del Catastro
Sobre un total de 211 ayuntamientos leoneses casi la mitad se limitan a aplicar el mínimo en los tipos impositivos del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) sin superar el 0,4% del valor catastral de las casas y solares (95 municipios) o, como mucho, el 0,5% (33 ayuntamientos más), practicamente todos situados en áreas rurales. Sin embargo, 31 más cobran lo mismo que León capital y 16 lo superan o se igualan a la capital de la provincia en gravámenes al vecindario, con tasas por vencima del 0,6% sobre los valores catastrales, independientemente de que estén actualizados o no. En el ranking de los que superan el 0,7% figuran municipios de escasa entidad poblacional o económica, como Benuza, Corbillos de los Oteros o Riello, pero también otros con actividad industrial importante a modo de cabecera de comarca como Onzonilla (polígono industrial de León), San Andrés del Rabanedo, La Pola de Gordón, Villafranca del Bierzo o Igüeña, con histórica tradición minera y recursos ahora venidos a menos. Los más caros También en la misma línea de carestía en cuanto a cargas impositivas el record en la provincia de León lo ostentan, con el 0,8% de gravamen o más sobre el valor castastral de los pisos cabeceras de comarca como La Bañeza o Boñar, pero también pequeños núcleos que llegan hasta el 0,85% como Castrillo de la Valduerna, Crémenes, Gordoncillo, San Adrián del Valle, Trabadelo o La Vecilla. Quitando los dos primeros municipios el resto carece de mayor interés económico o nivel de renta que el que los alcaldes quieran dar a los chalés o segundas residencias de compradores de suelo forasteros. Según el gerente territorial del Catastro, Jesús Hernando Velasco, a menudo lo elevado de estos porcentajes se ve devaluado por lo bajo de valores catastrales antiguos o sin revisar, pero, en todo caso, refleja una variable fiscal más en las tasas a las de que debe hacer frente el vecindario. «Cuando se revisan los valores cada ayuntamiento siempre tiene en su mano revisar, a su vez, a la baja los tipos impositivos». Los grandes núcleos de población de la provincia, como León capital o Ponferrada, prefieren encargar al catastro modificaciones parciales sobre el número de viviendas a las que pueden aplicar el IBI en los barrios de nueva edificación, reservando el resto del casco urbano para revisiones generales en tiempos fuera de campaña electoral, cosa que no toca casi nunca, dado el apretado calendario de convocatorias municipales, autonómicas o generales. Eso supone, por ejemplo, que en las zonas más céntricas y teóricamente caras de cada ciudad los valores catastrales sólo se actualizan, como mucho, cada diez años y el IBI al ritmo de la inflación, mientras la especulación inmobiliaria se dispara cuatro o cunco veces por encima, según las agencias de tasación inmobiliaria. En León, por ejemplo, tocaría revisar los precios del Catastro el año que viene.