El parlamentario del PP, Carlos Urquijo, ocupará este puesto a partir del 9 de enero
Enrique Villar deja la delegación del Gobierno
PSE y nacionalistas aplauden el abandono de Villar, al que acusan de crispar la vida pública de Euskadi
El todavía delegado del Gobierno del País Vasco, Enrique Villar, en una foto de archivo
Enrique Villar dejará el próximo 9 de enero el puesto de delegado del Gobierno en el País Vasco que ha desempeñado durante casi ocho años. Todo apunta al parlamentario vasco y concejal del PP en Llodio (Álava) Carlos Urquijo como sustituto. El relevo de Villar fue saludado por nacionalistas y PSE que le acusaron de crispar la vida pública y política en Euskadi y de actuar más como militante popular que como representante institucional. Enrique Villar dejará el cargo el próximo 9 de enero, fecha en la que el Consejo de Ministros aprobará su cese y sustitución y le nombrará agregado comercial de una embajada europea sin determinar. El propio Villar confirmó ayer públicamente su cese y adujo razones de índole personal para abandonar el puesto para el que fue nombrado en 1996 y que deja ahora a poco más de tres meses de celebrarse las elecciones generales. Su relevo fue solicitado en numerosas ocasiones por el nacionalismo vasco, con el que tuvo duros y polémicos enfrentamientos. El clima de divorcio entre Madrid y Vitoria llevó incluso al PSE a pedir su marcha. El todavía delegado acompañó en sus duras críticas al PNV con altercados en el Parlamento vasco donde desde la tribuna de invitados hizo gestos ostensibles de rechazo a proyectos soberanistas como el denominado Plan Ibarretxe. Villar negó hace un mes que su mala relación con el nacionalismo pudiera ser origen de su relevo ya que «si fuese por dar satisfacción a los nacionalistas permanecería en mi cargo como Matusalén, al menos 800 años». Ayer aseguró que en estos últimos años ha intentado «defender a España en el País Vasco intentando conciliar mi cariño por el País Vasco con mi cariño por España». «El que se ha puesto delante de mí en este deseo ha confrontado conmigo», señaló el delegado, que se mostró orgulloso de sus enfrentamientos con el nacionalismo gobernante. A falta de confirmación oficial, el cargo de delegado recaerá en el parlamentario vasco y concejal en la localidad alavesa de Llodio Carlos Urquijo, con talante más moderado que Villar y experto en temas de Interior en el Legislativo autónomo. Satisfacción El PP se quedó solo a la hora de defender la labor de Enrique Villar. El portavoz parlamentario popular vasco, Leopoldo Barreda, destacó su entrega y servicio a España y atribuyó el relevo «a una decisión del Gobierno». Rodolfo Ares, del PSE, consideró que estamos ante «una decisión tardía del Gobierno que tenía que haber cesado hace ya mucho tiempo a Villar porque se ha comportado permanentemente como un dirigente del PP y no como el delegado del Gobierno, generando crispación, enfrentamiento con todas las instituciones vascas y con muchos de los partidos vascos». Desde el PNV se acusó a Villar de «jugar el papel de defensor del nacionalismo español más rancio» y de «buscar el enfrentamiento permanente con las instituciones vascas, a las que ha despreciado en numerosas ocasiones». Rafael Larreina, de EA, exigió al Gobierno español que a la hora de nombrar al sustituto de Villar «lo haga con espíritu constructivo y busque personas que faciliten el acuerdo y el diálogo».