| Anecdotario | 560 millones repartidos en media hora |
«De momento, ensaladilla; mañana...»
Los vecinos de Carabanchel atribuyen su suerte a Manolito Gafotas. El dinero, dicen, les servirá para «tapar agujeros», «viajar al Caribe» o «para la entrada de un piso»

Dos hombres, ataviados de forma pintoresca, comprueban la lista de números premiados en el sorteo
Lucía Seseña, una vecina del barrio de Carabanchel, sólo había comprado un décimo, pero su alegría era ayer inmensa cuando conoció su suerte. En casa se quedaron sus dos hijos, pero ella prefirió bajar a la calle para celebrarlo y dejar la comida en la cocina. «De momento toca ensaladilla y albóndigas con patatas fritas, que ya las tengo preparadas, pero mañana... lo celebrarán por todo lo alto, tras liquidar las muchas cosas que hay por pagar». El Sorteo Extraordinario de El Niño inundó de millones de euros este conocido barrio madrileño. Y es que la administración 117, situada en la calle Laguna, vendió todas las series del 19459, excepto una. Una pareja de vecinas de la administración y que compartían un décimo, comentaron entre risas, tras conocer que habían sido agraciadas con el premio gordo del primer sorteo de lotería del año, que utilizarían el dinero «para tapar algunos agujeros y viajar al Caribe». El dueño de la administración agraciada, Luis Gómez, manifestó que estaba «muy contento» porque el número se había vendido en su totalidad y «sobre todo porque dará vida a los pequeños comerciantes» de la zona. Ante los periodistas que se agrupaban en la puerta de la administración, Gómez explicó que el lunes por la tarde aún quedaban décimos del primer premio por vender, pero, «por suerte, se acabaron todos». Asimismo, indicó que su establecimiento «ha sido muy afortunado» desde que se abrió hace aproximadamente 22 años, ya que ha repartido varios premios, entre ellos, recordó que el cuarto del sorteo de Navidad celebrado el 22 de diciembre de 1994. La superabuela Entre quienes se acercaron a la puerta de la administración estaban dos hijos y cinco nietos de Teresa, que tuvo la buena suerte de cambiar el reintegro que le había tocado en el sorteo de Navidad por seis décimos del primer premio de El Niño para toda la familia. Según su hija, con la videocámara en la mano para recordar este momento, «los treinta y tres miembros de la familia lo celebraremos por todo lo alto con una gran comida. Las nietas piensan ir de rebajas con el dinero que les ha tocado aprovechando estos días, y el nieto quiere una televisión nueva». Miguel Angel Rodríguez, un vecino del modesto barrio, con lágrimas en los ojos, se mostró convencido de que Manolito Gafotas, el personaje de Carabanchel que protagoniza los libros de Elvira Lindo, era el que había traído la suerte a la zona de sus aventuras. «Toda la vida pasando por delante de la administración y ahora tengo un décimo premiado en la mesita de casa», contó emocionado. Dani, un vecino del barrio que comparte uno de los décimos del 19459 con su hermana, afirmó sorprendido que hasta el lunes a última hora de la tarde no había decidido adquirirlo y que no tenía ninguna intención, pero que su hermana lo convenció. «Por lo menos servirá para la entradilla de un piso», dijo, «aunque habrá que volver a trabajar». Cerca de él, Juani y Leandra, dos vecinas de un bloque ubicado frente a la administración y que también compartían décimo, descorchaban una de las muchas botellas de cava que durante toda la mañana de ayer se abrieron en la calle Laguna. «Esto servirá para tapar algunos agujerillos», manifestó Juani, quien dijo que se había enterado por su marido de la noticia y «sabía que no podía engañarme», bromeó, «porque soy hipertensa». «Vivimos en el mismo bloque, así que tenemos los mismos agujerillos», contestó Leandra ante la mirada de los vecinos que se agrupaban en las aceras y ocupaban los balcones. Pero no eran los únicos que se acercaron a la administración de Carabanchel. Numerosos vecinos pasaban por delante y, entre cámaras de televisión, apuntaban en un papelillo el número premiado para comprobar luego en casa si habían tenido suerte; otros muchos simplemente miraban y se lamentaban de su mala fortuna: «Siempre lleva uno el que no es. Fíjate, vivimos en el barrio y no tenemos nada». Sin suerte en la comunidad Los dos grandes premios del sorteo extraordinario de El Niño pasaron de largo por Castilla y León, comunidad que resultó agraciada en catorce ocasiones anteriores y donde Segovia, Soria y Burgos registraron el mayor gasto medio por habitante para este primer sorteo de 2004. Los castellanos y leoneses tendrán que conformarse así con las cantidades que correspondan a las terminaciones de dos o más cifras, además de los boletos que puedan haber adquirido en los lugares donde fueron vendidos los otros premios de este año. En Castilla y León, el gasto medio por habitante para optar a alguno de los número agraciados de la lotería del 6 de enero se calculó en 24,48 euros, en un sorteo para el que se consignaron 300.675 billetes por valor de 60.135.000 euros, según los datos del Organismo Nacional de Lotería y Apuestas del Estado (ONLAE) a fecha 26 de diciembre. León fue la segunda provincia de la comunidad autónoma que más dinero se gastó, doce millones de euros, en el sorteo que cierra las fiestas navideñas. La última vez que la suerte de El Niño visitó Castilla y León con un primer premio fue en el 2002, cuando la administración número 19 de la calle Labradores de Valladolid distribuyó 1,44 millones de euros en diez décimos del número 10320. En el año 1998 tocó en Roa de Duero (Burgos). En 1997, El Niño dejó un pellizco en Soria y en 1996, en Barruelo de Santullán (Palencia). También resultaron agraciadas Palencia, en 1989, y de nuevo Palencia, junto a León, en 1987. Los dos primeros premios en el 2004 terminaron en 9 y en 1, mientras que en la comunidad, en sorteos precedentes de El Niño, fue el 0 el que más veces atrajo la suerte para los castellanos y leoneses. En cero terminó el Gordo en el año 1912, cuando se vendió en Segovia; en 1986, en la ciudad de Valladolid; en 1959, en Palencia y en Astorga; y en 1979, en la localidad avulense de Arévalo.