El PNV ve la sombra del PP tras el nombramiento del juez Piñeiro
El nombramiento del magistrado Fernando Ruiz Piñeiro como presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco no fue bien recibido por el nacionalismo vasco, que interpretó la elección como una maniobra cuyo objetivo último es controlar la sala de justicia que tiene que juzgar al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, y a dos de los integrantes de la Mesa de la institución (Gorka Knörr, de EA, y Kontxi Bilbao, de IU) de un presunto delito de desobediencia, del que son acusados por la Fiscalía por impedir la disolución de Socialistas Abertzales, el grupo parlamentario de Batasuna. Xabier Arzalluz, reiteró sus críticas al Gobierno del PP por utilizar a la justicia, algo a lo que, en su opinión, no es ajeno el nombramiento de Ruiz Piñeiro para encabezar el tribunal que, entre otros asuntos, debe juzgar a Atutxa, Knorr y Bilbao. En su opinión, el Ejecutivo de Madrid controla el Tribunal Constitucional, el Supremo «o todo el que haga falta», en referencia al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, del que hasta ahora «no se habían preocupado», pero en el que, «en cuanto hay una cuestión política que les interesa, entran a saco en su formación, composición...». Convencido de que el nombramiento de Ruiz Piñeiro confirma que «se ha constituido un tribunal para que el futuro sea muy duro para Atutxa», aseguró que el Gobierno del PP hará que el Constitucional falle contra el Plan Ibarretxe «en el momento electoral más oportuno». La despedida En su última rueda de prensa como presidente del PNV, Xabier Arzalluz se mostró satisfecho con su carrera política y convencido de que tras el debate por la sucesión, su partido está fuerte y unido en torno a un proyecto político. Deseoso de iniciar una nueva etapa personal, anunció que en el futuro no tendrá «ningún papel» en el PNV y que su principal proyecto futuro es «no pegar ni golpe». Arzalluz hizo una valoración «positiva» de su larga trayectoria «con aciertos» en algunas cosas «y errores» en otras. Explicó que aunque pudo seguir otros cuatro años en el cargo, resolvió irse del todo «por dignidad personal» y con «muy buen sabor de boca». Garantizó que a partir del próximo lunes no jugará «ningún papel» en el partido que ha dirigido los últimos 25 años. «Yo -prometió- rompo los papeles y me dedico a mi vida particular». Arzalluz recordó que es afiliado de base y que «estatutariamente» es miembro del Consejo Consultivo del partido, un organismo «al que no se consulta nunca».