Pedro Muñóz Fernández (UPL): Un león para la selva del Parlamento

«Yo he estado a dos kilos y medio de batir el récord del mundo», suele decir Pedro Muñoz cuando recuerda sus tiempos de levantador de pesas. Único alcalde de la UPL en el Bierzo y cabeza de lista al Congreso por la formación leonesista, el hoy regidor de Toreno puede parecer un desconocido en política en el resto de la provincia, pero como deportista, allá por los años 70 y primeros 80, se hizo un nombre en una especialidad de escasa tradición en España como era y es la halterofilia, hasta el punto de recibir en su mejor momento la Medalla al Mérito Deportivo con Distintivo Blanco. Muñoz, que hoy compagina su labor de alcalde en Toreno con su trabajo de enfermero en el centro de salud de Puente Domingo Flórez, se retiró de la halterofilia con una marca de 136 kilos en arrancada y 170 en dos tiempos, y después de haber sido campeón de España en su categoría y haber participado en dos Juegos del Mediterráneo. Sus registros nacionales en peso ligero y medio se mantuvieron durante años antes de que llegara alguien capaz de batirlos, aunque siempre le quedó la espina de no haber conseguido la medalla en unos campeonatos del mundo. Una rotura de menisco le apartó de la gloria a la que parecía predestinado por sus marcas. Se quedó, suele contar, a dos kilos y medio de haber sido el mejor del mundo. En política, Muñoz también ha ido batiendo sus pocas marcas, aunque hasta ahora siempre en el municipio de Toreno, de donde procede su familia paterna. De 47 años, casado desde que tenía 21, cuando todavía residía en la residencia para deportistas Joaquín Blume de Madrid, y con dos hijos, Muñoz irrumpió en la política berciana a mediados de los noventa presumiendo de ser un espíritu libre, poco dado a la disciplina de partido y terriblemente independiente. «En la UPL quiero ser un león en la selva, pero no un león enjaulado», decía a modo de advertencia el pasado mes de diciembre, después de ser elegido por aclamación secretario comarcal de los leonesistas en el Bierzo y quizá viéndose ya en disposición de codearse con los leones del Congreso. Por el contrario, algunos de quienes han competido contra él en la arena política no ven otra cosa que demagogia y cierto histrionismo en su extroversión y en su locuacidad. De su ironía y su sarcasmo ya dejó buena muestra en los plenos del Consejo del Bierzo del pasado verano, como único representante de la UPL y en un momento en el que la institución comarcal entraba en barrena al fracturarse los dos grupos mayoritarios, PSOE y PP, debido a los sueldos de los cargos ejecutivos. «Algunos, en lugar de venir a trabajar parece que hayan tenido un accidente», ironizaba entonces. Y es que Muñoz, autor de una novela titulada El indulto de Caín y a punto de terminar otra que se llamará Habitación sin número , deja indiferente a poca gente. Su primera experiencia política se remonta a las elecciones municipales de 1995, cuando salió elegido concejal en Toreno como independiente dentro de las filas del desaparecido Partido Provincialista del Bierzo, un experimento regionalista que no cuajó. La desbandada de aquel PPB le acercó a los socialistas y Muñoz llegó a tener carné hasta que sus «diferencias personales» con el secretario provincial, Miguel Martínez, le llevaron a dejar el PSOE. Los leonesistas le acogieron entonces con los brazos abiertos y en 1999 ya como cabeza de lista por la UPL, pero sin perder su carácter de independiente, su lista obtuvo dos concejales. Cuatro años después, daba el campanazo con cuatro ediles y accedía a la Alcaldía gobernando en minoría. Y en su viaje político al leonesismo, del que ya tiene carné, también se ha llevado bajo el brazo su ambicioso proyecto para abrir un parque turístico en el cauce del Sil. Diez millones de euros son, este caso, una barrera tan infranqueable entre la ambición y la realidad como en su día fueron dos kilos y medio de pesas y una inoportuna lesión de menisco.