Diario de León

| Análisis | A la busca del voto |

Un arma arrojadiza habitual: los subsidios entran en campaña

José María Aznar y Felipe González acordaron en 1995 excluir el asunto de las pensiones de la confrontación electoral entre los partidos. Desde entonces, han incumplido el pacto sistemáticamente

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E. Clemente - redacción | madrid
León

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Las pensiones vuelven a convertirse en un arma arrojadiza electoral de primera magnitud. Ni González ni Aznar han podido resistirse a lo que ha sido durante la última década una lamentable y obscena tradición. O yo o el caos, que en esta materia se traduce como o gobierna mi partido o peligran las pensiones, ha sido su mensaje mientras han ostentado el poder. Felipe González las utilizó como uno de sus principales recursos para asustar a los votantes y ganar contra todo pronóstico las elecciones de 1993. El entonces presidente del Gobierno llegó a decir que «la derecha» llevaría a la ruina a la Seguridad Social y que las pensiones y la sanidad quedarían reducidas a un mero y pequeño «subsidio de caridad». En diciembre de 1995 González y Aznar se reunieron en La Moncloa para pactar la exclusión de este asunto de la confrontación partidaria y, por tanto, de las elecciones generales de 1996. Ambos estuvieron de acuerdo en atenerse a lo firmado en el Pacto de Toledo, suscrito por las fuerzas políticas parlamentarias, que garantiza el sistema público de pensiones. El acuerdo se quedó en el tintero, porque González volvió a a la carga y acusó al PP de pretender cargárselo si llegaba al poder. Aznar tampoco ha dejado pasar la oportunidad de lanzar similares acusaciones a los socialistas. Lo hizo en el 2000 y ahora lo ha repetido al asegurar el pasado martes que las pensiones corren un grave peligro si el Partido Popular no gobierna. José Luis Rodríguez Zapatero le respondió ayer devolviéndole la pelota. De poco ha valido que el Pacto de Toledo prohíba su utilización en las campañas. Todo parece valer por el voto.

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