«Desde que trajeron el cadáver tenía dudas de que fuera él»
Los familiares sospecharon desde el mismo momento en que recibieron los ataúdes que, en el fondo, ignoraban si el cuerpo al que enterraron correspondía al ser querido perdido en el siniestro. Unos pocos lo dijeron desde el primer momento, otros prefirieron ocultárselo a sí mismos, la mayoría optó por enterrar sus dudas bajo el dolor que le produjo la catástrofe. La constatación documental de que al menos treinta cuerpos fueron repatriados sin saber su verdadera identidad ha removido todos los temores. «Desde que trajeron los restos de mi marido en el Hércules, siempre tuvimos dudas, pero la familia se lo tiene que creer, porque si no, se machaca por dentro», lloró ayer Pilar Ruiz, esposa del militar Pedro Rodríguez. Su viuda, ahora, teme ahora que el cuerpo que guarda la tumba en la localidad riojana de Sotés no sea el de su marido. Ahora, se plantea ir a Turquía para buscar la verdad.