En Ferraz no corrió el champán pese a la larga noche de euforia

En el exterior de la sede socialista se vivieron momentos de euforia por parte de los socialistas
Nadie quería convertir la noche en una fiesta por respeto a las víctimas de los atentados, pero ocho años de espera hicieron imposible contener la emoción. En la sede del PSOE, en la calle de Ferraz, comenzó la tarde con la tristeza del día y de la situación, pero el gusanillo del cambio se palpaba en el ambiente y fue aumentando minuto a minuto. Con la lección aprendida de las últimas municipales y autonómicas, cuando el azar popular del escrutinio hizo que a primera hora los socialistas parecieran ganar para acabar perdiendo, todo eran llamadas a la serenidad durante los primeros momentos. Nadie quería que la historia se repitiera, pero los acontecimientos se empeñaban en demostrar lo contrario y, al final, lo lograron. No corrió el champán por respeto a las víctimas. Cuando José Blanco anunció la victoria socialista, al 76% del escrutinio realizado, Trinidad Jiménez no pudo esconder las lágrimas. Ella y Carmen Chacón, la portavoz de la ejecutiva desde hace unos meses, no podían contener la emoción, pero las lágrimas no fueron cosa sólo de las chicas. Cuentan, los que le vieron, que Alfredo Pérez Rubalcaba también lloró. Zapatero estuvo toda la jornada en la cuarta planta de Ferraz. Se dice que estuvo comedido hasta que el escrutinio llegó al 72%. Ahí comenzó a ver el sueño socialista hecho realidad.