Un mármol dedicado a Antonino Pío que aún guarda incógnitas
Antonino Pío ejerció el poder sobre Roma desde el año 138 hasta el 161 d. C. y en León alguien, por ahora desconocido, le dedicó una inscripción imperial. Sus restos han sido hallados en la excavación arqueológica de San Pelayo. La piedra de mármol apenas conserva algunas palabras, pero «como es normal en las inscripciones imperiales hemos reconocido al emperador por la filiación familiar, que alcanza a su bisabuelo», precisa la arqueóloga María Luz González. El estudio epigráfico lo realiza con la ayuda del catedrático de la Universidad de Valladolid, José Antonio Abásolo y vendría a decir: «Dedicado al emperador Tito Aelio Antonino Agusto, hijo de Adriano, nieto de Trajano, biznieto de Nerva...» A continuación de esta leyenda irían las titulaciones y el dedicante, así como la fecha en que se realiza. Sin embargo, no se han encontrado otros fragmentos que completen el mármol. Según la costumbre romana, la dedicatoria estaría situada sobre un pedestal y encima de ella habría una estatua. El hallazgo de esta inscripción es un aval más a la hipótesis de que los restos arqueológicos encontrados pertenecen a la parte sagrada de los Principia . Según los descubrimientos de excavaciones en campamentos romanos alemanes, franceses e ingleses, «a menudo había estatuas flanqueando la entrada a la capilla». En el recinto legionario de Caerleon (Gales) se hallaron dos inscripciones dedicadas por la Legio II Augusta al cumpleaños del emperador y en Papcastle (Cumbria) otras dos que se asocian a la capilla de la guarnición.