Las llamadas del móvil de Zougam llevaron a la casa
La Policía descubrió gracias al teléfono de Jamal Zougam, uno de los presuntos autores materiales del 11-M, la casa donde se prepararon las mochilas-bomba que causaron la matanza. Para llegar al inmueble, resultó clave el rastreo de las llamadas que Zougam realizó desde su móvil antes de la masacre. Un complicado seguimiento de la señal del aparato por las antenas que la captaron permitió localizar el lugar exacto desde el que el presunto criminal habló con sus compinches, una casa en un paraje despoblado cerca de Chinchón y Morata de Tajuña. El método utilizado por los investigadores se denomina en el argot policial «sistema de triangulación» y se basa en que todo teléfono celular emite una señal que captan al menos tres antenas de telefonía. La ubicación de esos repetidores, que identifican y rebotan la señal, proporcionó a los agentes de policía las coordenadas exactas de tres puntos que, identificados luego sobre un plano, permitió trazar sobre el mismo un triángulo desde cuyo interior es seguro que se realizaron las llamadas desde el móvil. Después, los agentes sólo tuvieron que buscar el lugar exacto, lo que en este caso resultó relativamente fácil por tratarse de una vivienda ilegal en un paraje semidespoblado, en cuyas cercanías da la casualidad de que hay instaladas cuatro antenas de telefonía móvil. Se trata de un procedimiento complicado, pero que en cuestión de horas permite ubicar de forma aproximada el lugar desde el que se utiliza cualquier teléfono, aunque sea móvil. Fuentes de la investigación apuntaron que la casa -situada en una zona aislada e invisible desde la carretera- funcionó en los últimos tres o cuatro años como escondite para radicales islámicos que penetraban en España de forma clandestina. Esa fue su función hasta hace aproximadamente un mes, cuando sus habitantes rodearon el perímetro enrejado de la finca para ocultar las actividades que realizaban en su interior.