La rebelión prende en Irak
Las tropas de la coalición lanzan las mayores operaciones militares en todo el país desde el final de la ocupación. Irak se convierte en un caos y planea la sombra de otra guerra París coge a 13

Miembros del Ejército estadounidense rodean a un hombre por llevar a cabo una actividad sospechosa
La rebelión prende en Irak. La violencia contra las tropas de la Coalición se extendió a Faluja, Barora y la propia capital del país, Bagdad. Ya no hay territorio seguro en Irak. La situación es tan explosiva que el país se ha convertido en un caos y sobre él planea la sombra de una nueva guerra. De hecho, las tropas de la coalición lanzaron ayer varias operaciones de una envergadura desconocida desde la guerra de la ocupación. La oleada de sangre, que se ha cobrado ya la vida de más de 60 iraquíes y más de una docena de soldados de la Coalición, es consecuencia directa de la llamada de un jovencísimo clérigo, Moqtada Sadr, a la sublevación. Sadr agitó el domingo a la población con un llamamiento a la huelga y a la desobediencia en todo el país en protesta por la detención de su colaborador en Nayaf. El Ejército estadounidense se empleó ayer a forndo contra los rebeldes chiíes en Bagdad y los suníes en Faluja un día después de que los sangrientos enfrentamientos entre fuerzas de la coalición y partidarios del líder chiíta Moqtada Sadr causaran decenas de muertos. Para reprimir la revuelta fomentada por el dirigente radical las fuerzas norteamericanas hicieron intervenir dos helicópteros Apache en Bagdad. Los aparatos dispararon contra unos locales de los partidarios de Sadr mientras vehículos militares y tanques entraban en el barrio de Shula, al oeste de la capital, donde estallaron violentos enfrentamientos entre milicianos chiíes y el ejército estadounidense. Los combates comenzaron cuando cinco camiones de soldados norte-americanos y miembros de las fuerzas de defensa civil iraquíes (ICDC, auxiliar del ejército) intentaron entrar en ese barrio. «Fueron recibidos con disparos y los miembros de las ICDC se pasaron al bando de los milicianos y se pusieron a disparar a los soldados estadounidenses», declaró un testigo. En los enfrentamientos hubo numerosos heridos, muchos de ellos de gravedad, según responsables de los distintos hospitales de la zona. En el barrio chií de Sadr City, 13 tanques estadounidenses controlaban al menos dos de las entrada. Un responsable de la oficina de Moqtada Sadr en ese barrio desfavorecido, Amer al Huseini, declaró que el líder radical chií «pidió que regrese la calma pero sus partidarios quieren luchar contra EE.?UU.». La bandera del islam en Basora En la zona sur, en Basora, los rebeldes chiíes consiguieron ayer tomar la sede del Gobierno local e hizar allí la bandera verde del islam. Dos iraquíes resultaron heridos durante los tiroteos entre los milicianos del dirigente radical Moqtada Sadr y los soldados británicos. Los enfrentamientos comenzaron poco después de las tres de la tarde horas entre dos vehículos blindados del Ejército británico desplegado en el sur de Irak y los milicianos, armados con fusiles metralleta kalashnikov. Decenas de milicianos del Ejército de Mehdi ocuparon la oficina del gobernador e izaron la bandera verde, color del islam, en el tejado del edificio. La situación es de tal calibre que la coalición dirigida por Estados Unidos en Irak dictó orden de arresto contra Sadr y el Gobierno de Francia, contrario a la guerra, llamó al restablecimiento de la calma y del orden público en el país. Por su parte, el gran ayatolá Kazem Al Huseini, mentor de Sadr y residente en Irán, lanzó una advertencia a los estadounidenses.