Diario de León

Apenas se conserva ya un 40% de los viejos edificios de adobe levantados en los primeros años del siglo XX

Una de cada 25 casas del casco antiguo ha sido demolida en la última década

La zona norte, entre la Catedral y San Isidoro, es, urbanísticamente, la mejor conservada

Palacio del Conde Luna, inhabitable y en ruina desde hace décadas

Palacio del Conde Luna, inhabitable y en ruina desde hace décadas

Publicado por
Antonio Núñez - león
León

Creado:

Actualizado:

Casi un 4% de los viejos inmuebles que integran el casco antiguo de León han sido demolidos durante la última década, coincidiendo con la llamada burbuja inmobiliariaria que ha multiplicado varias veces el precio de las viviendas, especialmente en el centro de las ciudades. Dentro del recinto amurallado de León, a pesar de las restricciones al tráfico de día (peatonalizaciones) y del ruido de la noche (bares con horario hasta altas horas de la madrugada) es difícil encontrar pisos que se vendan por menos de 1.800 euros el metro cuadrado (300.000 de las desaparecidas pesetas), cifra que casi se duplica en las zonas más tranquilas o con alguna pequeña zona verde, como la calle del Cid, junto a la muralla y el Jardín Romántico. Lo abultado de estos precios explica que los propietarios dejen arruinar viejos edificios de apenas dos o tres plantas y apuesten por revender el suelo, quitándose de encima, ya de paso, poco rentables alquileres de renta antigua. Según estadísticas oficiales, el Ayuntamiento ha venido concediendo desde 1994 hasta ahora una media de apenas cinco licencias anuales de contrucción en el casco antiguo, siempre para edificios también de escasa dimensión, pero eso ha supuesto la edificación de 431 nuevas viviendas aprovechando al máximo los espacios disponibles sobre las ruinas de un 4% de las anteriormente existentes y que daban personalidad urbanística a la zona. Según Miguel Chaguaceda, arquitecto encargado del Plan Especial del Casco Antiguo, es difícil seguir la peripecia que ha seguido el recinto, pero debe calcularse que hoy día queda poco más del 40% de las antiguas casas de adobe o tapial que lo identificaban. El resto fue eliminado y sobre sus solares se levantan ahora inmuebles de tres o más plantas, más bajo, que datan de los años sesenta o setenta, o, más recientemente de sólo dos, desde que en 1991 se limitaron las alturas a las anteriormente existentes. En todo caso, la desaparición de las viejas casas de gruesa pared de barro parece algo inevitable y el Ayuntamiento se limita a proteger los edificios más singulares, porque no puede ni tiene recursos para todos: «hay un total de 1.135 fincas, incluída la Catedral y todo el conjunto es como un puzzle que hay que recomponer a pedazos», algunos ya muy desgastados. Mejor la zona norte Según los técnicos, el área más degradada desde el punto de vista urbanístico coincide con el entorno del Barrio Húmedo, donde la proliferación de establecimientos de ocio y el derribo y reconstrucción de los antiguos edificios hace casi irreconocible el barrio respecto a ambientes y décadas pasadas. Por el contrario, todavía se mantienen en pie gran parte de los inmuebles originales en la zona norte, entre La Catedral y San Isidoro, al abrigo de la proliferación de los negocios de hostelería, aunque no de la codicia de los constructores. En cuanto al mantenimiento de las viejas casas originarias de la zona, los técnicos también advierten que, a menudo, es sinónimo de abandono y ruina hasta que alguien se interesa por el solar. Un simple paseo por las calles de la zona norte amurallada refleja que sus moradores y propietarios están sólo a la espera de que alguien calcule en euros el valor del solar, descontados los restos arqueológicos que, seguro, subyacen bajo los cimientos, y sumado el valor añadido de los pisos de nueva edificación y de los locales de servicios que podrían instalarse en los bajos. Se trata de un mundo de adobe con pies de barro y condenado por la piqueta.

tracking