Las delegaciones de los dos países no cierran ningún acuerdo formal
Madrid y Rabat intercambiarán expertos en terrorismo islámico
Marruecos se compromete a facilitar información sobre los activistas de forma inmediata

Marruecos desplazó a doce altos cargos a la reunión en Madrid con el Ministerio de Interior
«Satisfacción contenida a la espera de acontecimientos». Con estas palabras definieron fuentes de la delegación española el resultado de la entrevista celebrada este lunes en Madrid entre el ministro del Interior, José Antonio Alonso, y su homólogo marroquí, Mustafá Sahel. Tal y como pretendía el Ejecutivo español, buena parte del encuentro versó sobre la colaboración entre los dos países para frenar la implantación de células terroristas islámicas en ambas orillas del Estrecho. Interior cumplió uno de sus objetivos y abrió uno de los debates que más le interesaban: mejorar la coordinación no sólo pasa por la transmisión de información sobre células, sino también por el intercambio de policías. Aunque no se cerraron «compromisos formales», la delegación marroquí, compuesta por doce altos cargos de la administración alauí, no vio con malos ojos la propuesta española de comenzar a enviar agentes de enlace. Hasta ahora -recordaron fuentes de la reunión- este tipo de intercambio «inmediato» de informaciones es «especialmente complicado» y sólo se hace a través de documentos oficiales en Interpol y mediante lentas comisiones rotatorias de los tribunales de ambos países. Mecanismos bilaterales Al margen de este compromiso, los servicios de Información españoles tuvieron la promesa que buscaban tras la masacre del 11-M: la puesta en marcha de manera inmediata de «mecanismos bilaterales» para la «transmisión de información» sobre posibles activistas islámicos que pretendan establecerse en territorio nacional y sobre las conexiones en la península de los grupos radicales que campean por el norte del país vecino. Las autoridades de Rabat también se mostraron favorables a «profundizar» en otras «medidas de carácter operativo» para reforzar la lucha contra el terrorismo islámico, que no fueron detalladas. Con este tipo de medidas de coordinación, el Ministerio del Interior quiere evitar desajustes como los que se han producido en la investigación del 11-M pese al voluntarismo de las autoridades marroquíes, que desde un primer momento enviaron a Madrid un equipo de expertos para ayudar a la identificación de los detenidos. El Ejecutivo español quiere que no se produzcan desajustes como la no notificación de la detención en el país vecino de uno de los principales implicados en los atentados y que estaba siendo buscado por los servicios de Información en la península. Se trata de Hicham Ahmidam, primo del «número dos» de la célula terrorista y acusado de ser miembro del grupo que ayudó a financiar los atentados gracias al tráfico de hachís y a la compraventa de coches robados.