Descubren un campo de tiro de ETA en un bosque del suroeste francés
La policía francesa está convencida de haber descubierto un campo de tiro con armas de grueso de calibre utilizado por ETA en un bosque de Dordoña, en el suroeste del país, donde se halló un árbol semicalcinado partido por la mitad. Un vecino sorprendió el jueves a tres individuos, armados con un lanzagranadas, que le amenazaron con una pistola antes de darse a la fuga del lugar. El enclave se encuentra en un paraje aislado de Rouffignac, una pequeña localidad situada a una treintena de kilómetros al sudeste de Périgueux. Hacia las seis y media de la tarde, un habitante del pueblo escuchó una fuerte detonación procedente del bosque, a dos kilómetros de su casa. El vecino se puso en camino a pie hacia el lugar y unos diez minutos después oyó una segunda explosión, lo que le permitió precisar el punto de origen. Poco después sorprendió a tres personas, al parecer hombres, uno de ellos armado con un lanzagranadas. Los desconocidos, que se expresaban en francés con acento español, le encañonaron con una pistola, le obligaron a tumbarse y le amenazaron de muerte si se movía antes de media hora. Acto seguido cargaron el tubo lanzador, de color verde, en una furgoneta y se dieron a la fuga por una carretera comarcal. El testigo denunció lo sucedido en el cuartel de la Gendarmería local. Una dotación, desplazada al bosque, encontró un árbol con el tronco partido y signos evidentes de que había servido de blanco para un ejercicio de tiro. También hallaron esquirlas de metal incrustadas en árboles, fragmentos de carcasas de roquetas y maleza carbonizada por el efecto de las deflagraciones. Los gendarmes pusieron los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Périgueux, que atribuyó los indicios recogidos a impactos de armas de grueso calibre. Ante las sospechas de que los fugitivos fueran militantes de ETA, transmitió el caso a la Fiscalía Antiterrorista de París. La investigación ha sido encomendada a la División Nacional Antiterrorista y a la Policía Judicial de Burdeos. Tras las primeras constataciones y la toma de declaración al testigo, los investigadores están convencidos «en un 99 por ciento» de que los autores de los disparos son activistas de ETA que se entrenaban con armamento pesado. Una veintena de policías y gendarmes peinaron ayer la zona, rodeada por un perímetro de seguridad.