Diario de León

El Ayuntamiento se opone al proyecto de construir una minicentral de 1,8 megawatios porque no «da riqueza al pueblo»

La última molienda de Sandalio

La obra destruirá parte del conjunto hidráulico y no está clara la conservación del edificio de muela

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Ana Gaitero - león
León

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En el molino viejo de Cistierna hace medio siglo que no se muele un costal de trigo, ni se turbina un kilovatio en su central. Pero el conjunto etnológico, que data al menos del siglo XVIII, se enfrenta a una última molienda, la de su destino en el siglo XXI. El molino de Sandalio y su soto, que fue lugar de recreo y remanso en los estíos montañeses, ha despertado del olvido en un proyecto que pretende instalar una explotación hidroeléctrica para sacar partido, de nuevo, a la fuerza de las aguas del Esla. La minicentral prevé instalar 1,8 megavatios de potencia y obtener una producción anual de 6,8 gigavatios/hora, con 2 millones de inversión y unos 420.000 euros de beneficios al año para su propietaria, Agrominsa, una sociedad constituida por los herederos de Sandalio Rodríguez de Colmenares y un tercero, Teodoro Rodríguez Tagarro que es quien solicita la concesión. El proyecto lleva trece años de largos trámites en la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), pero su reactivación en los últimos seis meses ha provocado un auténtico revuelo en las instituciones locales y la contestación de colectivos tan lejanos como la Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos y tan cercanos como los ecologistas de Urz y la asociación de pescadores y cazadores de Cistierna Montesla. El molino viejo de Cistierna tuvo un aprovechamiento, desde 1888, de 4,7 metros cúbicos al segundo con un salto de 2,3 metros. Ahora se quiere ampliar la derivación más de diez veces con un caudal de 52,4 metros cúbicos al segundo y un salto de 4,6 metros. La obra supondrá la destrucción del azud primitivo, realizado con mampuestos trabados con cal, para su sustitución por un muro de hormigón. También será trastocado el canal de descarga y, en cuanto al edificio del molino, su conservación queda en entredicho en las alegaciones al estudio de impacto medioambiental. El soto y la frondosa vegetación de ribera de la isla formada entre el río y el canal de derivación no correrán mejor suerte. La restauración del molino se considera dudosa, en primer lugar, porque el edificio es «eliminado» de varios planos del estudio y el proyecto de la minicentral requiere un canal de dimensiones superiores a las del edificio de muela. Según el ingeniero de caminos José María Osorio, «no se trata de ampliar y mejorar el cauce actual, sino de destruirlo junto con el molino haciendo desaparecer un singular edificio histórico y unos muros nobles de sillería, muestra de la vida civil del siglo XVIII y de su ingeniería rural». Los cálculos hidráulicos revelan que el canal de salida del nuevo azud tendrá 25 metros de ancho, mientras que el edificio del Molino Viejo tiene 22 metros de lado frontal a la corriente, «lo que confirma la previsión demoledora», añade. El estudio de impacto ambiental encargado por la empresa -la fase de información pública concluyó el 3 de mayo- reconoce que «el azud va a ser recrecido y, por tanto, la correspondiente subida del nivel de las aguas podría afectar al edificio del Molino Viejo». Para ello propone su «impermeabilización» sin más explicaciones. Más adelante asegura que el molino va a ser rehabilitado, pero las alegaciones ponen en evidencia que la conservación del conjunto etnológico -pendiente de catalogación por la Dirección General de Patrimonio de la Junta- corre el peligro de ser destruido. «En los planos aportados se elimina el actual molino y el soto existente entre el río y éste», concluye el informe del municipio. El conjunto del molino hidráulico de Cistierna lo integran el azud o puerto que deriva las aguas para su paso por el socaz, donde desde tiempo inveterado movía las tres piedras que hacían posible la molienda. El socaz de este molino está compuesto por un canal de tres metros de altura realizado en mampostería trabada con cal. Además cuenta con la antigua fábrica de luz y una casa independiente. Los ecologistas y los pescadores reprochan la falta de atención a las consecuencias sobre el espacio y sobre la fauna piscícola. Ocho cargas de pan mediado El molino del lugar de Solores, Molino Viejo o molino de Sandalio, aparece reseñado en el catastro de Ensenada de 1752 como un «molino harinero de tres ruedas» que «muele con agua del río (...) ocho cargas de pan mediado» al año, de trigo y centeno. Las caballerizas y portales de la parte trasera fueron demolidas para construir un edificio anexo que albergó primero un batán y desde principios del siglo XX una central eléctrica. Los restos de humedad sobre las paredes de este edificio, que marca más de un metro y medio de altura, y la leyenda a lápiz que da cuenta de la renovación de la turbina en la central eléctrica, dejaron constancia para la posteridad de la riada del invierno de 1939 y sus efectos devastadores sobre los lugares por donde pasaron, desbocadas, las aguas del Esla. La central, hoy desvencijada, suministró corriente para encender las primeras bombillas de Cistierna desde 1908 y dejó de funcionar a mitad del siglo XX. Sobre el espacio que ocupó un antiguo batán se habilitó la sala de máquinas y los alternadores para dar salida a la entonces «moderna» corriente. «No es un proyecto sostenible para Cistierna y no genera riqueza para el pueblo», alega el alcalde. El municipio se opone a la ampliación del salto en las alegaciones del estudio de impacto ambiental y destaca «el gran valor arquitectónico e histórico» del molino, el azud y el soto «no sólo para la comarca, sino para toda la provincia de León». La Diputación va más lejos y dice que se trata de una «operación especulativa» «ya que esta nueva central eléctrica pretende vender la energía a las industrias suministradoras y no competir por bajar los precios en el entorno», que sería la forma de recuperar el carácter inicial del aprovechamiento eléctrico del molino de hace cien años. Arqueología industrial El informe subraya que el molino hay que encuadrarlo en el conjunto que forma con el azud, el canal de derivación y el soto como enseña del «rico pero minusvalorado y desconocido» patrimonio arqueológico industrial de León. Sauces, chopos, pies de roble, zarzamoras y trepadoras se alzan sobre la cubierta verde que rodea el ingenio hidráulico. Como alternativa a la central, Urz propone conservar el Molino Viejo y convertirlo, con su puesta en valor, en un recurso para el desarrollo sostenible del municipio a partir de actividades de turismo «activo y de cultura», «amante de la vida rural local». El Ayuntamiento de Cistierna debería haber inventariado el conjunto del molino harinero en sus normas subsidiarias -así lo encomendó la comisión de Patrimonio en 1995 y lo ha reiterado en otra reunión en diciembre de 2003- y aún lo mantiene desprotegido. El alcalde socialista, Nicanor Sen, señala que lleva al frente del municipio menos de un año y «no ha habido tiempo para preparar la modificación urbanística» pero asegura que pretende proteger tanto este conjunto hidráulico junto a otros edificios de interés arqueológico industrial que aún conserva Cistierna. «Es una operación especulativa; no bajará los precios de la energía eléctrica en la zona» DIPUTACIÓN PROVINCIAL Informe sobre la minicentral

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