El reclutador se quedó en tierra

Osman El Sayed, «El Egipcio», clave de los atentados del 11-M
«Los de España son mis amigos, pero me siento muy triste por no haber subido al cielo con ellos». Esta es una de las perlas que recogen las cintas entregadas el pasado viernes por las autoridades italianas al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo y que le sirvieron de base para solicitar la extradición del egipcio Rabei Osman El Sayed Ahmed, detenido el pasado lunes en Milán. Este ex militar egipcio de 33 años, considerado como experto en explosiones, estaba reclamado por el juez encargado de la investigación del 11-M como una de las piezas claves de la trama. A Rabei Osman se le llegó a dar por muerto en el suicicio protagonizado por siete presuntos terroristas que en mes de marzo hicieron estallar los explosivos que guardaban en un piso de Leganés. La aludida conversación interceptada por la policía italiana, fue la prueba definitiva de que se había quedado en tierra. Rabei Osman no podía estar entre los muertos de Leganés porque semanas antes de los atentados desapareció de España y se fue a Francia. De allí se trasladó a Italia para instalarse en el domicilio del palestino Yahia Payumi. El Egipcio había entrado en nuestro país en enero del 2001, procedente de los campos de entrenamiento de Al Qaida en Afganistán y permaneció en España hasta el pasado 27 de febrero, aunque la policía no descarta que desde entonces haya vuelto para ultimar algún detalle de la operación. Durante su estancia en territorio español estuvo en estrecho contacto con Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El tunecino, considerado como el coordinador de los atentados del 11-M. Se ocupó de reclutar un grupo de acólitos entre inmigrantes de origen sirio y egipcio de bajo nivel cultural. En verano del 2001 ya había formado en Madrid una célula durmiente.