Los confidentes policiales detenidos por los atentados nunca alertaron de la masacre
El juez deja en libertad a uno de los que trasladó la dinamita del 11-M
Del Olmo considera que no sabía lo que llevaba y también libera al cuñado y la mujer de Trashorras
El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo dejó ayer en libertad a uno de los asturianos que llevó desde el Principado a Madrid una bolsa cargada con entre 15 y 20 kilos de explosivos para los terroristas que perpetraron la masacre del 11-M. El magistrado, tras su interrogatorio, dio por buena la versión del «correo» Sergio Álvarez Álvarez, Amocachi , que mantiene que nunca supo que lo que transportaba era goma dos. La decisión del instructor, que ayer también excarceló a los dos familiares del ex minero Emilio Suárez Trashorras y levantó parte del secreto del sumario, provocó el enfado entre los investigadores de la Guardia Civil, que dicen no entender cómo Del Olmo libera a un sospechoso que, tras los atentados, dedujo que en la bolsa que había transportado había explosivos y que, pese a ello, nunca se entregó. Según Álvarez, el ex minero le aseguró que en el interior había cedés y DVD's piratas, por lo que si era descubierto sólo tendría que pagar una multa. El juez asegura que Amocachi aceptó el trato y que el 5 de enero viajó a Madrid en un autobús de línea de la empresa Alsa. Una vez en Madrid, Sergio Álvarez entregó la bolsa cerrada con un candado a Jamal Ahmidam, El chino , considerado el «número dos» de la célula terrorista. Arrepentido Álvarez explicó a Del Olmo que tras el 11-M comenzó a sospechar de que la bolsa podía contener explosivos. Un temor que confirmó tras la detención de Suárez Trashorras y la aparición en los medios de comunicación de la fotografía de El chino. El detenido dijo haber sentido remordimientos, pero señaló que el miedo a ser encarcelado le impidió informar a las fuerzas de Seguridad. El magistrado le impuso medidas cautelares, al igual que a los otros dos detenidos en relación a la trama asturiana que ayer quedaron en libertad provisional: Antonio Toro Castro (cuñado de Suárez Trashorras) y Carmen Castro (esposa del ex minero y hermana de Antonio). Ambos, enviados a prisión incomunicados el pasado miércoles, fueron excarcelados por falta de pruebas. Sí hay pruebas sin embargo -considera el magistrado- para incriminar a los otros tres asturianos detenidos la pasada semana: Iván Granados Peña, el picador minero Raúl González Peláez, 'El rulo', y el vigilante Emilio Llano Álvarez, acusados de «colaboración con organización terrorista» y «tenencia y transporte de explosivos», aunque a las 19:00 horas de este viernes les levantó la incomunicación. Los dos confidentes policiales detenidos por el 11-M nunca alertaron a las fuerzas de Seguridad de que sus amigos magrebíes podrían estar preparando un atentado. El juez instructor del caso, Juan del Olmo, asegura en la parte del sumario que hoy dejó de ser secreta que ni José Emilio Suárez Trashorras (colaborador de la Policía asturiana en temas de narcotráfico) ni Rafa Zuher (el marroquí que sirvió de enlace entre los asturianos y los terroristas y que era informante de la Guardia Civil) proporcionaron a sus agentes de enlace pistas antes de la masacre.