El Monarca denuncia las injusticias y cree una vileza perseguir a las personas «por sus ideas, raza, sexo o creencia»
El Rey pide al Apóstol ayuda contra el terrorismo y critica la discriminación

El Rey lee la ofrenda al Apóstol en presencia de la reina y el arzobispo
El rey don Juan Carlos pidió ayer al Apóstol Santiago ayuda en la lucha contra el terrorismo. Lo hizo durante la tradicional ofrenda al patrón de España, celebrada en la catedral de Santiago de Compostela, acto durante el que tuvo un recuerdo para las 191 víctimas del atentado del 11 de marzo en Madrid. En su alocución, el Monarca recordó también a los discapacitados, «a quienes son objeto de la violencia, y a todas aquellas personas y grupos sociales que encuentran motivos legítimos para considerase marginados». El arzobispo Julián Barrio aprovechó su turno de respuesta para recordar la oposición de la Iglesia española al matrimonio homosexual. Don Juan Carlos y doña Sofía presidieron en la iglesia catedralicia la ofrenda, una tradición que la Corona mantiene desde hace cuatro siglos. Los Reyes fueron recibidos en la plaza del Obradoiro por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y por el de la Xunta, Manuel Fraga, entre otras autoridades civiles y militares. Tras oír el himno nacional y pasar revista a las tropas de honor, los Reyes accedieron a la catedral por el Pórtico de la Gloria aplaudidos por los miles de peregrinos allí congregados y mientras sonaban en el templo las tradicionales «Chirimías». Don Juan Carlos -de chaqué- y doña Sofía -que lució mantilla- accedieron al templo precedidos por el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, que ofició el solemne oficio religioso con la ayuda de medio centenar de obispos y sacerdotes llegados tanto de distintos puntos de España como de otros países. Al llegar el momento de la liturgia de la palabra en el primer Xacobeo del siglo XXI, el Rey criticó que todavía hoy haya que denunciar injusticias como la desigual distribución de la riqueza o el que la persecución de las personas por sus «valores, ideas, raza, sexo o creencias». Y denunció que continúe «la sinrazón del terrorismo en su inaceptable espiral de crueldad y vileza, de intrínseca negación de la libertad y de los derechos humanos más elementales». Fanatismo Don Juan Carlos recordó la «locura, el horror y el fanatismo terrorista» que costó la vida de 191 «españoles y extranjeros» el 11 de marzo en Madrid. «Estarán siempre en nuestro corazón, ellos, sus familiares y amigos», prometió el Monarca, que añadió: «Ayúdanos, señor Santiago, a saber reconfortarles en su dolor y a apoyarles en sus anhelos y necesidades. A trabajar siempre unidos para erradicar la barbarie terrorista de nuestras vidas». Don Juan Carlos también recabó del apóstol cuidado para los jóvenes, los discapacitados, para «quienes son objeto de la violencia», para «quienes encuentran motivos legítimos para considerarse marginados», para los que son víctimas de la droga, para los emigrantes, para «nuestros militares en misiones de paz», para los que buscan hogar y trabajo digno, «para los inmigrantes que llegan cada día a nuestra Patria». No al matrimonio gai El arzobispo de Santiago aprovechó su homilía de respuesta a la Ofrenda Nacional para defender que el matrimonio es «esencialmente heterosexual y base ineludible de la familia, cuya quiebra supone la quiebra de la sociedad haciéndola vulnerable a intereses que nada tienen que ver con el bien común». Monseñor Barrio rechazó la idea de que se protegen los derechos del hombre «sólo cuando nos vemos libres de toda norma de ley divina», porque, en su opinión, en ese momento «los derechos se ven reducidos a simples exigencias personales y a falsas formas secularizadas de humanismo que siembran confusión y debilidad moral distorsionando el plan de Dios sobre el amor y la fidelidad, sobre el respeto a la vida en todas sus etapas naturales, sobre la vivencia del tesoro de la afectividad y sobre el matrimonio, esencialmente heterosexual».