Los testimonios de los detenidos apuntan a que el séptimo suicida es un argelino del GIA
Del Olmo prorroga 72 horas el arresto del sirio y libera al argelino del 11-M
Las huellas del aún recluido estaban en el libro de rezos hallado en un coche usado en la masacre
El séptimo suicida de Leganés, el único miembro del comando terrorista del 11-M no identificado hasta ahora, podría ser Allekema Lamari, un argelino que cumplió cinco años y medio de cárcel en España (entre 1997 y el 2002) por pertenecer a una célula del Grupo Islámico Armado (GIA) asentada en Levante. Así se desprende de las declaraciones prestadas ayer ante el juez Del Olmo por los dos últimos detenidos en Valencia en relación con los atentados de Madrid. Del Olmo, tras tomar declaración a los dos detenidos en la Audiencia Nacional durante algo más de tres horas, decidió dejar en libertad provisional al imán de Torrent (Valencia), el argelino Abdelkrim Beghadali, y acordó prorrogar durante 72 horas la situación de detención incomunicada del sirio Safwan Sabagh, Abu Ubaida , hasta que se practiquen una serie de diligencias pedidas por la fiscal, a la vista de cuyo resultado decidirá el jueves sobre su ingreso o no en prisión. La policía nacional detuvo el viernes pasado en Valencia a ambos sospechosos por considerar que existían elementos que les vinculaban con el núcleo del comando islamista que voló en marzo los cuatro trenes de cercanías en Madrid. Ambos ya fueron arrestados el 23 de marzo, por entender que pertenecían a un grupo islamista radical, pero quedaron en libertad al no hallarse indicios que les implicasen en delito alguno. La Unidad de Información Exterior arrestó el viernes a Beghadali porque sus huellas dactilares estaban en un libro de rezos coránicos hallado el 3 de abril entre los escombros del piso de Leganés en el que horas antes se suicidaron los siete principales miembros del comando terrorista del 11-M. El libro de rezos coránicos En el caso de Abu Ubaida, su arresto se debió a que sus huellas estaban también en el mismo libro de rezos y porque su número de móvil y el teléfono fijo de la pollería que regenta en Valencia estaban manuscritos en un papel localizado en uno de los coches utilizados para cometer los atentados. El vehículo, que fue encontrado el 15 de junio pasado, contenía restos orgánicos que prueban que fue utilizado por Mohamed Afalah, uno de los terroristas en busca y captura internacional, y por el séptimo suicida de Leganés, uno de los autores materiales de los atentados del 11-M y el único de los miembros del comando que sigue sin ser identificado. Los dos arrestados reiteraron ayer ante Del Olmo que no tienen relación alguna con el 11-M y que los indicios que les ligan a alguno de los miembros del comando terrorista son sólo elementos casuales. Beghadali aseguró al juez que el libro de rezos coránicos en el que aparecen sus huellas puede ser el que le envió a Allekema Lamari en 1998 a la cárcel, un año después de que fuese arrestado en Valencia en una operación que desmanteló una célula del GIA. Safwan Sabagh reconoció que pudo haber tocado el libro de rezos que el imán envió al argelino a prisión y dijo que él le había dado al presunto séptimo suicida tanto su teléfono móvil como el fijo, lo que podría explicar la nota del vehículo. Las muestras de ADN, que serán la única prueba científica que confirme o descarte si Lamari es el séptimo suicida, aún no se han podido tomar en Argelia. Este argelino del GIA abandonó la prisión en el 2002, vivió durante una temporada en Navarra y su paradero es totalmente desconocido.