Diario de León

El Ministerio teme que los terroristas decidan elegir ahora para provocar sus actuaciones en nuevas zonas del litoral

El Gobierno refuerza los efectivos de seguridad de todas las zonas costeras

La Policía analizó ayer el temporizador de la bomba colocada el domingo en La Coruña

Agentes de la policía durante el acordonamiento de la zona del paseo marítimo de La Coruña

Agentes de la policía durante el acordonamiento de la zona del paseo marítimo de La Coruña

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r. n. | madrid
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El Ministerio del Interior ha reforzado con especialistas en la lucha antiterrorista las plantillas de las policías locales de varias zonas costeras en prevención de nuevos atentados como los que han sacudido la cornisa cantábrica y Galicia este mes de agosto. La tesis, que barajan los investigadores, de que los artefactos podrían haber sido colocados por un comando itinerante de ETA, hace temer que los terroristas elijan para actuar nuevas zonas del litoral. La Policía analizó ayer el temporizador de la bomba colocada el domingo en el Paseo Marítimo de La Coruña con la esperanza de obtener nuevos datos que permitan esclarecer la identidad de los terroristas. El artefacto, que no llegó a estallar, se ha convertido en un elemento esencial de la investigación porque, al estar intacto, puede aportar huellas de los activistas o aclarar la procedencia del explosivo. De momento, según los datos obtenidos hasta ahora, los expertos en la lucha antiterrorista han descartado la hipótesis de un comando «legal», como se pensó en un primer momento -tras la localización de las mochilas bombas que explotaron entre el 7 y el 15 de agosto en diversas localidades de Cantabria y Asturias- y se inclinan por que los individuos que colocaron los artefactos pertenecen a un comando itinerante de la banda que se desplaza desde Francia. Sus integrantes serían tres etarras liberados, es decir, a sueldo, que viajan juntos y se alojan, probablemente, en hoteles de una o dos estrellas, pensiones o campings. Poco tiempo También ha desechado la Policía la presunción de que los artefactos de Galicia pudieran haber sido colocados el mismo día, y varios antes de aparecer, como piensan que pudo ocurrir con los de la cornisa cantábrica. Los paquetes bomba que explotaron el 21 de agosto en Baiona y San Xenxo habían sido colocados con muy poco margen de tiempo ya que estaban escondidos en contenedores de basura y vidrio que habían sido vaciados pocas horas antes. Otro tanto sospechan de los artefactos de este sábado pasado en Santiago y La Coruña. El alcalde la capital gallega, Xosé Sánchez Bugallo, apuntó ayer la hipótesis de que los paquetes bomba podrían haber sido colocados y programados al mismo tiempo que los que estallaron la semana anterior en las localidades de Pontevedra. La Policía, sin embargo, cree que los de La Coruña y Santiago fueron escondidos en la noche o madrugada de este mismo sábado. Todos esos indicios llevan a los expertos en la lucha antiterrorista a la tesis del comando itinerante, motivo por el cual ha establecido una alerta general y reforzado, con efectivos de los servicios centrales de Madrid, las plantillas de algunas policías locales. Los controles se han intensificado en el litoral mediterráneo de Cataluña y las tres provincias de la Comunidad Valenciana -que han sido objetivo de la banda otros veranos-, pero también en Baleares y en Canarias. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, confirmó ayer que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad mantienen en estos momentos «un nivel de alerta máximo» y que se han reforzado los controles y los sistemas de información de la Policía y la Guardia Civil. «ETA no tiene ningún futuro político ni social. Pero, a pesar de su decadencia, conserva capacidad de hacer daño», afirma el ministro, quien asegura que la debilidad de la banda es una consecuencia de la presión policial, la política penitenciaria, la represión del terrorismo callejero, «pero también de la presión a su entorno social y a sus recursos financieros, de la colaboración francesa».

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