| Análisis | La reforma de los estatutos |
Un país con 17 nacionalidades
El «modelo abierto» de reforma estatutaria proclamado por el Gobierno podría desembocar en una carrera entre autonomías en pos del estatus de nacionalidad
COMUNIDAD DENOMINACIÓN MODO DE DEFINICIÓN Andalucía Nacionalidad Indirecto* Aragón Nacionalidad Directo Asturias Comunidad histórica Directo Canarias Nacionalidad Indirecto Cantabria Comunidad histórica Directo Castilla y León Comunidad histórica Indirecto Castilla-La Mancha Región Directo Cataluña Nacionalidad Directo** Madrid Región histórica Indirecto Valencia Nacionalidad Indirecto Extremadura Región histórica Indirecto Galicia Nacionalidad histórica Directo Baleares Región histórica Indirecto La Rioja Región histórica Indirecto Navarra Comunidad foral Directo País Vasco Nacionalidad Directo Murcia Región Directo Fuente: Estatutos de autonomía de las 17 comunidades (preámbulos y artículos primero). *Ejemplo de indirecto: Andalucía, como expresión de su identidad histórica y en el ejercio del derecho al autogobierno. **Ejemplo directo: Galicia, nacionalidad histórica, se constituye en comunidad autónoma El café para todos ideado por el ministro de UCD Iñigo Cavero presenta hoy tres grandes variedades y hasta siete sabores diferentes, a tenor de cómo se define cada territorio en su estatuto, aprobado en todos los casos por las Cortes como ley orgánica. El rompecabezas au-tonómico, en plena efervescencia por la iniciativa de reforma de Zapatero y el órdago posterior de Maragall, está formado por siete nacionalidades, cinco comunidades y otras tantas regiones, aunque con variopintos matices, desde la comunidad autónoma pura y dura de Madrid hasta la nacionalidad histórica gallega, pasando por la región histórica de La Rioja, la comunidad foral navarra o las nacionalidades sin ambages de Cataluña y País Vasco. El Ejecutivo de Zapatero teme, según fuentes gubernamentales, que el órdago que lanzó el catalán Pasqual Maragall en verano, cuando pidió que en la Constitución se especifique el carácter nacional de Cataluña, desencadene una oleada «declaraciones de nacionalidad» en los parlamentos autonómicos. Sería una carrera pos de un estatus de nacionalidad que las Cortes sólo reconocieron con rotundidad a Cataluña, País Vasco y Galicia, así como Aragón. Después lo extendieron de forma implícita a Canarias, Valencia y Andalucía, según el modelo diseñado para esta última comunidad, cuyos ciudadanos, al igual que gallegos, catalanes y vascos, se pronunciaron en referéndum sobre la autonomía. «Hemos llegado a un punto que hasta un presidente autonómico, en la ronda de contactos que hubo con el Gobierno, llegó a reconocer que tenía que cambiar el estatuto. No sabía cómo porque ya lo reformó tres veces, pero ahora no puede perder comba. Así que si un parlamento pide que su comunidad pase de región a nacionalidad, habrá un efecto arrastre», señalan las citadas fuentes en referencia a los efectos perversos de la puja entre autonomías, alentada también por la propia Moncloa, al apostar por un modelo abierto de reforma en pos del acuerdo entre las propias comunidades.