Los residuos orgánicos de León y del área metropolitana comenzaron a llenar ayer los fosos del CTR de San Román
León se estrena en la cultura del reciclaje con las primeras 200 toneladas de basura
El uso de las instalaciones se forzará al límite durante las próximas semanas para probar una maquinaria que trata 90 toneladas por h

Las primeras bolsas de basura entraron pasadas las cuatro de la tarde
Los fosos del Centro de Tratamiento de Residuos de León, ubicado en San Román de la Vega, comenzaron a recibir ayer a las cuatro de la tarde las primeras bolsas de basura orgánica -durante estos primeros días serán algo más de 200 toneladas- recogidas durante toda la mañana en diferentes barrios de la capital y del área metropolitana para su posterior reciclaje. Los demás municipios se irán incorporando gradualmente. Los desechos son madrugadores. A primera hora del día, coincidiendo con el primer turno de los camiones de la recogida, se remolcaron los residuos que más tarde estrenarían la planta de tratamiento. La basura fue trasladada hasta el centro de recepción de Trobajo del Cerecedo, en donde se cargaron y pesaron los cuatro nuevos camiones que transportarán cada día los residuos hasta San Román de la Vega. Desde las tres de la tarde hasta las diez de la noche, las gigantescos fosos del CTR fueron llenándose. Pasarán todavía un par de días hasta que se haya acumulado una cantidad suficiente de residuos para poner en marcha la maquinaria. Estos depósitos tienen capacidad suficiente para almacenar basura mezclada de tres días Será entonces cuando comience el pretratamiento de la basura con equipos que seleccionarán la materia y la clasificarán para reciclarla. Según fuentes del consorcio que gestiona las instalaciones, los dos próximos meses serán esenciales para llevar a cabo todas las pruebas de funcionamiento necesarias, entre las que destaca forzar hasta el límite las máquinas, pararlas, etcétera. Material por material Durante esta semana, se comenzará a clasificar la basura por materiales con el objetivo de obtener productos para el reciclaje, como cartón, tetrabrik, vidrio, chatarra férrica, plásticos, y también materia orgánica para la biometanización y el compostaje. Este proceso consta de varias líneas que permiten tratar 90 toneladas de residuos mezclados cada hora. La basura orgánica, antes de ser reducida a la nada, sigue un proceso de mezcla con agua que, en su última fase y a través de unos motogeneradores, cogenerará el calor en energía eléctrica.