Diario de León

El seguimiento a presos del GIA dio la pista que llevó al grupo de Achraf

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m.s.p. / a.t. | madrid
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La Comisaría General de Información de la Policía se topó en noviembre 2003 con la célula islamista que pretendía volar la Audiencia Nacional gracias a la vigilancia establecida sobre tres presos del Grupo Islámico Armado (GIA) a los que, en un principio, se creía desvinculados de la yihad (guerra santa). Mandos de la lucha antiterrorista desvelaron ayer que el origen de la denominada operación Nova fue la interceptación de las cartas de los terroristas Aldelkrim Bensmail, Mohamed Amine Akli y Barchir Belhakem, detenidos en Valencia en 1997 en el marco de una operación contra el terrorismo islámico, en la que también fue arrestado Allekema Lamari, cerebro del 11-M. A diferencia del resto de los implicados en la célula desmantelada la pasada semana, que entraron en la cárcel por delitos comunes, los tres militantes del GIA estaban clasificados como FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento) al estar condenados por terrorismo. Esta situación permitió que las comunicaciones de Bensmail, Amine Akli y Belhakem fueran «intervenidas de manera regular y con conocimiento judicial» dentro de las habituales medidas antiterroristas penitenciarias. Unos seguimientos de la correspondencia que no se hicieron con el resto de internos de la red, agrupados en la prisión de Topas en torno el emir argelino Mohamed Achraf, ya que entonces eran simples delincuentes comunes. Las primeras pistas surgieron en verano del 2003, del contenido de las cartas que se intercambiaron Hawari -ahora prófugo- y Hoari (enlaces entre el grupo de Topas y los miembros del GIA) y Bensmail. En aquellas misivas, los antiguos presos de Salamanca, que ya habían sido dispersados por varias cárceles, informaron a los compañeros de Lamari de que su grupo estaba listo y de que su líder era Mohamed Achraf, «que Dios bendiga y que le haga mártir». Pero no fue hasta noviembre del pasado año cuando los investigadores comprobaron que ambas redes integristas se habían fundido en una sola. Fue entonces cuando comenzó formalmente la operación Nova, que la pasada semana se saldó con 18 detenidos.

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