Otro juez dicta que anotar la matrícula y perseguir a los Sioux es una táctica «intimidatoria»
La justicia interviene ya en Ohio y deja al partido de Bush vigilar a los votantes
El Supremo autoriza al Partido Republicano a controlar a los electores en Ohio
ROBERT AZMITIA
Los malos recuerdos del recuento de Florida hace cuatro años estuvieron presentes durante el desarrollo de la jornada electoral en Estados Unidos, en la que ya ayer actuaron los tribunales. Sirva como ejemplo la autorización que dio el Tribunal Supremo de EE. UU. a la presencia de «vigilantes» republicanos en los colegios electorales de Ohio, uno de los estados claves, para exigir a los votantes sospechosos de fraude que les enseñaran los papeles que los autorizaban a votar. El magistrado del Supremo, John Paul Stevens, rehusó anular la decisión del lunes del Tribunal de Apelaciones del Sexto Distrito Federal que, por dos votos contra uno, había permitido que miembros de los partidos estén en los centros electorales y controlen los documentos de los votantes. Mientras los republicanos consideraban que su presencia impediría el fraude, los demócratas argumentaron que con esa táctica el Partido Republicano quería intimidar a los votantes de minorías, como los negros y los hispanos, que en su mayoría apoyan a Kerry. Los tribunales de primera instancia habían bloqueado inicialmente la presencia de estos interventores indicando que su papel era inconstitucional y que su actividad podría causar trastornos en los centros de votación. En Lake Andes, una región sobre el río Misuri, en el estado de Dakota del Sur, un juez federal dictaminó que algunas tácticas empleadas por los republicanos contra los indios Sioux -como anotar las matrículas de sus vehículos o seguirles después de votar- suponían una intimi-dación y ordenó el finde esas prácticas. El senador demócrata Tom Daschle, líder de la minoría de su partido en el Senado estadounidense, demandó a su oponente John Thune por esa práctica. La contienda entre Daschle y Thune ha sido muy reñida y el demócrata cuenta con el voto de los indígenas para asegurarse su reelección en el Senado. En Florida tuvieron lugar algunas reclamaciones, aunque ninguna llegó anoche hasta los tribunales. Algunos electores, muchos de ellos en barrios negros tradicio-nalmente demócratas, dijeron que habían recibido llamadas enviándolos a votar a distritos que no les correspondían, en una maniobra de despiste. Colas para votar El récord de participación colapso la burocracia electoral y postal, que se echan la culpa mutuamente de los retrasos. El Comité de Abogados por los Derechos Civiles bajo la Ley estima que estos retrasos podrían haber dejado sin votar a unos 100.000 electores en tres estados clave de las elecciones: Florida, Ohio y Pensilvania. La mayor parte de los excluidos son ancianos y enfermos que no se pueden trasladar a los centros de votación. En el recuento por correo, más lento porque requiere abrir los sobres manualmente y cotejar la firma, se producen tres veces más errores.