Diario de León

La propuesta fue rechazada por la línea dura de la banda que decidió seguir con la violencia

Cien presos de ETA apoyan a los «históricos» para dejar las armas

Los ex jefes Pakito, Makario y Aguirre Lete llevan meses expresando sus diferencias

Carlos Almorza Arrieta, «Pedrito de Andoain»

Carlos Almorza Arrieta, «Pedrito de Andoain»

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europa press | madrid

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La carta remitida por un grupo de «históricos» etarras que cumplen condena en prisión a la dirección de la banda rechazando la «lucha aarmada» es el segundo episodio de rebelión del denominado «frente de makos» contra la cúpula de ETA en poco más de un año. A finales de septiembre y principios de octubre del 2003, un total de 114 reclusos de los más de 500 encarcelados en aquel entonces en España de la organización terrorista se negaron a secundar una campaña de txapeos lanzada por ETA a través de un comunicado. Entre los reclusos que no siguieron la movilización dentro de las cárceles estuvieron Santiago Arróspide, Santi Potros , José Luis Urrusolo Sistiaga, Joseba , Eugenio Etxebeste, Antxon -ya en libertad-, Josu Arkautz Arana, Josu de Mondragón , Iñaki Bilbao Beaskoetxea, Iñaki de Lemona y Francisco Múgica Garmencia, Pakito . Estos dos últimos también firman la carta cuyo contenido publicó el Diario de Noticias . La campaña que intentó promover la dirección etarra hace poco más de un año incluía encierros en las celdas, conocidos como «txapeos», huelgas de hambre parciales, es decir, que los presos prescindiesen de algunas comidas y ausencia de comunicaciones con el exterior. Sin embargo, el seguimiento fue desigual desde un principio, unos la siguieron parcialmente, pero otros miembros «históricos» de la banda la ignoraron por completo, como fue el caso, por ejemplo, de los citados Santi Potros o Pakito . Además de los antes citados, suscriben la misiva enviada a la dirección etarra el pasado mes de agosto Karlos Almorza Arrieta, Pedrito de Andoain , Kepa Solana Arrondo e Iñaki Arakama Mendia, Makario . Este destacado dirigente etarra llevaba dos años dando muestras de hartazgo sobre su situación que han quedado por escrito en varias cartas de su puño y letra, según informaron a Europa Press fuentes penitenciarias. En una situación similar, pero demostrada más recientemente se sitúa Francisco Múgica Garmendia. Estos etarras consideran, por ejemplo, que una huelga de hambre es un sacrificio demasiado grande para después no avanzar en su lucha. Las fuentes consultadas sitúan la ruptura de la tregua etarra como un punto de inflexión en el frente de makos. Al parecer, el periodo de inactividad terrorista creó un clima de «ilusión» entre los presos etarras, sobre todo en los dirigentes históricos con largas condenas a sus espaldas, por lo que el regreso a los atentados tras un comunicado hecho público el 28 de noviembre de 1999, crea «un sentimiento de frustración colectiva». Lucha institucional En la carta remitida a la dirección de la banda el pasado verano, los etarras firmantes aseguran: «La lucha armada que desarrollamos, hoy no sirve» o «nuestra estrategia político-militar ha sido superada por la represión del enemigo contra nosotros», apostando por «la lucha institucional y la lucha de masas». Según informaba anoche la cadena Ser, la carta está ratificada por más de 100 presos etarras de distintas cárceles españolas. La carta recoge las discusiones de este verano dentro del proceso asambleario que ETA ha llevado a cabo durante los tres últimos meses. A pesar de que la propuesta quedó derrotada, los autores del documento han querido reabrir el debate, sobre todo en las cárceles. LA iniciativa que ganó fue la que se ha mantenido este verano:boicot a las elecciones, incremento de la violencia callejera y lucha armada hasta el final, hasta conseguir la autodeterminación.

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