EL OLVIDO, 22 DE AGOSTO DEL 2002
Esperanza dormida
Tengo la esperanza dormida que es como menos la gasto. Espera, entre flores de helecho, el amor que innumerables veces ha imaginado. Tengo la esperanza dormida entre veintidós columnas de alabastro. Espera un beso que la despierte y haga realidad sus sueños de barro. Tengo la esperanza dormida que es la parte de mí que aún no se ha despertado. «Aquí te mando estos dos poemas», responde Antonio en un e-mail a la petición de este periódico. « Esperanza dormida es un poema perteneciente al antes, libre y cortito amén de desesperado y desesperanzado». «Por otra parte -continúa-, te mando Ofrenda a la esperanza , un poema del después, donde clamo y ruego a la esperanza, ahora que es cuando más la necesito». «En estos dos poemas se ve claramente mi cambio y cómo los atentados han sido la causa de este fenómeno ».