EL OLVIDO, 8 DE OCTUBRE DEL 2004
Ofrenda a la esperanza
Te canto, esperanza, esperanza mía, porque me traicionas y me redimes. Te canto sin temor a que me times, robándome la vida y la alegría. Confío en ti pues confío en la utopía, abandonándome así a lo que venga. me aferro a ti te tenga o no te tenga, dando por cercana tu lejanía. Te estoy esperando, esperanza bendita, porque esperarte era lo que yo quería. pues al fin la ausencia no fue infinita. Te estaba esperando, y no lo sabía, tras mi espera abnegada e inaudita. Tú eres mi esperanza, esperanza mía.