Diario de León

La moción de censura contra Francisco Fernández se resolvió con su relevo debido a la diferencia de un solo concejal

El PP suma los votos de De Francisco y Soto para avalar la alcaldía de Amilivia

El dirigente popular retoma el mando de la ciudad tras 17 meses de gobierno socialista

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A. Caballero - león
León

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Diecisiete meses después y una moción de censura mediante, Mario Amilivia consiguió ayer recuperar la alcaldía de la ciudad de León, avalado por los doce votos del grupo de concejales del Partido Popular y los dos atraídos de José María Rodríguez de Francisco y Covadonga Soto, que dejaron en inferioridad numérica al equipo de gobierno municipal comandado por Francisco Fernández, en el que sólo se contabilizaron trece juicios negativos: diez socialistas y tres de la UPL. El 51,85% del arco político municipal concedió de esta manera carta de oficio al documento presentado hace trece días, en el que se fijaban como motivaciones: «Garantizar la estabilidad política del Ayuntamiento formando una nueva mayoría de gobierno que represente la mayoría absoluta de la corporación; restaurar la lógica democrática, permitiendo que gobierne una mayoría que represente una mayor confianza ciudadana; y gobernar el consistorio de León recobrando el pulso de la gestión, de acuerdo con un programa político». La sesión de debate abierta por el candidato Mario Amilivia -que a la postre sería proclamado alcalde- abundó en estas justificaciones para sacar adelante la moción de censura, expuso como criterios de comportamiento futuro de su equipo de gobierno «la máxima lealtad y la máxima reivindicación» y solicitó «la colaboración de la sociedad leonesa para poder llevar adelante los proyectos programados». Amilivia, que puntualizó que la moción de censura se presentaba «contra un alcalde y no contra un persona», fijó como guía de su dirección la colaboración con las administraciones «sin ensalzar más a unas que otras», en clara acusación de que los socialistas se habían decantado más por el Gobierno central y habían propiciado el enfrentamiento con la Junta de Castilla y León. La réplica del cuestionado alcalde desarmó de contenido las acusaciones de los censores por la línea de «la ilusión generada en la ciudad durante este último año y medio y el trabajo desarrollado en colaboración con los ciudadanos», se extendió en agradecimientos a las personas implicadas en su proyecto y lanzó un vaticinio con tintes de deseo: «La ciudadanía va a tomar nota. Quedan menos de 900 días para que volvamos». El cambio de poseedor del bastón de mando en el Ayuntamiento de León culmina el tercer mandato de un alcalde socialista en la ciudad, tras Miguel Castaño -durante la II República- y Gregorio Pérez de Lera, que fue desalojado de la alcaldía en 1979 después de que se impugnasen cuatro mesas electorales. La salida en esta ocasión se produce por la unión de fuerzas del PP -que fue «la lista más votada en mayo del 2003», según se encargaron de acreditar en la sesión plenaria- y los votos de Rodríguez de Francisco y Covadonga Soto, que abandonaron las filas de la UPL el pasado verano y figuraban como concejales no adscritos sin apoyo definido al gabinete de dirección de Francisco Fernández.

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