Diario de León

| Crónica | Desde el viejo consistorio, en directo |

De puertas para adentro

El laberinto de pasillos del ayuntamiento histórico se convirtió en un plató de televisión, sólo equiparable al que retransmitió la censura contra el novio de Isabel Pantoja

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Marco Romero - león
León

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El ex edil leonesista echa una pequeña bronca a un periodista de televisión por haber definido en un programa el concepto de tránsfuga -aunque no es el caso, la definición más gráfica es la que habla de aquel militar que abandona en tiempo de conflicto (R.A.E.)-. «Podrías haber definido maricón, por ejemplo», le dice De Francisco. Todo ocurre en el pasillo del viejo consistorio a falta de una hora para que el salón de plenos se convierta en el escaparate, el plató de un cambio político en directo. Recuerda el momento a aquella Marbella dividida entre el novio de Isabel Pantoja y el resto de partidos políticos, incluido el grupo de concejales tránsfugas. De hecho, el ayuntamiento marbellí es el único municipio de más de 50.000 habitantes donde se ha censurado al alcalde durante esta legislatura. Ayer le tocó a León. De puertas para adentro, el viejo consistorio, otras veces escenario de acontecimientos controvertidos como la firma del pacto cívico o el pleno que apoyó la reivindicación de León solo, era a esa hora, las once de la mañana, un laberinto de pasillos donde se concitaba la solidaridad de los censores. Apretones de manos, discreción y comentarios demasiado políticamente correctos envolvían el ambiente, mucho ambiente. Compañeros sin compañía Amilivia ultimaba su discurso con Saurina en un pequeño cuarto, rodeados de ex concejales, diputados, de presidentes comarcales del PP, de amigos, familiares... A De Francisco y Covadonga Soto no les acompañaban tantos, pero les aplaudieron. Llegaron con Amilivia y se fueron solos, por la puerta lateral, en un coche policial camuflado y dando esquinazo a quienes les esperaban de frente. «¿Tranquilo?», se le pregunta al presidente de la Diputación. «Si a estas alturas no está uno tranquilo...», contesta. «¿Todo bien?», pregunta para el intendente jefe de la Policía Local. «Todo está controlado», afirma. «¿Ha pasado lista a todos sus concejales?», esta vez se pregunta a Saurina. «Tres veces», comenta. «¿Y qué van a hacer con los after-hours (locales nocturnos que cierran después de hora)?», otra vez al mismo. «Los habrá, los habrá», bromea. Parece que hay distensión, pero nada más lejos: los nervios provocan una especie de estado de levitación durante la larga espera. El consistorio, ya faltan menos de diez minutos para el pleno, está tomado por el PP y los ex leonesistas. Pero la reacción de la calle ante la llegada del todavía alcalde levanta curiosidades. «¡Ya viene Paco!», susurran en las filas populares . Un hasta pronto Y Paco saludó a quienes llevaban media mañana esperando en la calle su llegada. Y después subió por última vez, al menos en este mandato, a la Alcaldía. Y abrió con cierta dificultad la ventana. Y salió al balcón. Y, desde allí, saludó, aplaudió con la multitud y se emocionó. Lo hizo en dos ocasiones. Dentro del despacho, todos sus concejales. Iván García, uno de los más jóvenes del equipo, se refugió en una esquina para esconder sus lágrimas. De las bambalinas se pasó al salón de plenos. Primero se sentaron los populares, De Francisco y Soto. Después lo hicieron los ediles socialistas y leonesistas. Presidiendo, los ediles de mayor y menor edad y la secretaria muncipal. Alrededor, docenas de periodistas de todo tipo de medios, principalmente televisiones, a quienes la gran sala de comisiones se les quedó pequeños para retransmitir el acto político. La secretaria dicta a las doce en punto de mediodía audiencia pública. Las puertas se abren para los 40 privilegiados ciudadanos a los que se les permitirá seguir el pleno en vivo. Entre ellos, familiares y miembros de otros partidos políticos, incluido alguno de ultraderecha empeñado en llamar «asesinos», así como que tal, a los concejales salientes. Empieza el debate, que transcurre con relativa normalidad, a excepción de algunos momentos de tensión provocados por comentarios del público casi siempre dirigidos a los leonesistas y, especialmente, a Chamorro. Acaba el pleno. Los periodistas de televisión ensayan sus entradillas y el consistorio vive un caos circulatorio de prensa y políticos haciendo sus primeras declaraciones. Pero el control policial estaba fuera, donde los nacionales cortaban una calle, incluso a la prensa, para evitar que siguiera a Amilivia. (?) Si algo recordaba ayer quien firma esta crónica, eso es la primera entrevista estival de Francisco Fernández como alcalde, en la que, en un gesto de simpatía, posaba dentro de una bañera rodeado de pelotas de tenis para decir: «Quien más me toca las pelotas es el PP».

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