El posible escenario de la negociación
El presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, publicó unas «Bases para el arreglo» del problema vasco el año pasado, alabadas por Otegi, que podrían ser la guía del proceso de paz
¿Cómo podría ser el proceso de paz en Euskadi? Jesús Eguiguren, presidente del PSE-EE, dio las cla-ves en Bases para un arreglo. La vía vasca, el epílogo de su libro La cuestión vasca, publicado el año pasado. Esta propuesta adquiere ahora una gran importancia por varios motivos. Primero, porque ya en abril del 2004 Arnaldo Otegi declaró que estaba más cerca de las tesis de Eguiguren que del propio plan Ibarretxe. Segundo, porque algunos de sus planteamientos coinciden con los que expresó el líder de Batasuna en la llamada alternativa de Anoeta de noviembre pasado y en la carta que remitió a Zapatero. Sobre todo en que lo principal es llegar a un consenso entre nacionalistas y no nacionalistas en el País Vasco y no imponer la negociación del plan Ibarretxe en Madrid. Tercero, porque Eguiguren tiene muy buenos contactos con la izquierda aberzale y ha sondeado ya su opinión. Cuarto, porque el presidente del Gobierno ha dicho estar dispuesto a escuchar a Otegi y dar una oportunidad a la espe-ranza y ya tiene un esquema de la negociación, elaborado por un dirigente de su partido y aceptado por Batasuna, del que partir. La filosofía del «plan Eguiguren» es la del «arreglo», es decir, llegar a «acuerdos parciales a aplicar gradualmente en el tiempo». Eguiguren cree que el primer paso debe ser la puesta en marcha de un diálogo multipartidista -en el que participe Batasuna-, siempre que haya cesado la violencia. Paralelamente, «deberán ponerse en marcha los mecanismos necesarios» para que desaparezca definitivamente ETA y se dé una salida a los presos y a aquellos que tienen causas judiciales pendientes. El líder socialista vasco apuesta por el acercamiento y agrupación de los presos «practicamente des-de el inicio» del proceso. Ésta fue una medida que se le reclamó a Aznar cuando la banda terrorista declaró la tregua en 1998. También contempla la celebra-ción de un referéndum que refren-de las decisiones que se adopten. Un punto muy interesante es que los acuerdos ratificados deberían tener «vocación de permanencia y estabilidad», por lo que se fijaría un plazo de validez, al menos de dos legislaturas completas, «en los que no podrá replantearse o iniciarse la revisión de los acuerdos». El punto más polémico es la posibilidad de reconocer lo que Eguiguren denomina de forma críptica «el principio», que es el derecho de autodeterminación. Aunque distingue entre «su reconocimiento, su regulación y su ejercicio». Eguiguren considera que para su hipotética regulación deberían transcurrir al menos diez años, hasta que se cierren las heridas en la sociedad vasca. El líder del PSE-EE afirma que la aplicación de los acuerdos tendrían que ceñirse al Estatuto de Guernica, la Constitución y el Fuero de Navarra.