En León y los pueblos del alfoz hay ahora un piso vacío por cada siete habitantes

Edificios en construcción dentro del Área 17, vecinos al último centro comercial de la ciudad
En León y los municipios de su entorno, dentro de un radio no superior a siete kilómetros, hay más de 26.000 viviendas vacías, que se utilizan sólo de forma esporádica unas pocas semanas al año, o que figuran en una nebulosa calificación como segundas residencias, aunque sean pisos y no chalés de campo, para propietarios a tiro de piedra. Según el estudio previo al reciente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), realizado por técnicos ajenos al Ayuntamiento, el parque inmobiliario de León capital era, al comenzarse los estudios en el 2001, de 66.177 viviendas, de las cuales 48..138 se declaraban ocupadas permanentemente por las familias, otras 10.106 directamente como vacías y aproximadamente 8.000 más como «secundarias», calificativo en el que cabe todo: desde quien la alquila sin contrato hasta el que la cede bajo cuerda a un familiar o quien la tiene para un fin de semana viviendo en un pueblo de los alrededores en el mejor de los casos, a modo de inversión. Algo parecido empieza a suceder también en los municipios del alfoz de la capital, donde hay censadas 24.150 viviendas, de las que sólo 17.052 están habitadas permanentemente por sus propietarios. Las declaradas oficialmente como vacías suman 4.300, a las que habría que añadir aproximadamente 3.000 más como teóricas segundas residencias que se usan sólo unos pocos días al mes, eso en el mejor de los casos, como justificante ante Hacienda. Según el informe de los técnicos que han elaborado el PGOU, hay, de hecho, una vivienda vacía por cada siete habitantes de León y su entorno urbano, lo que contrasta con lo abultado de los precios inmobiliarios en un desfase sin precedentes entre la oferta y la demanda a favor de la primera. De acuerdo con los mismos informes el número de pisos deshabitados -y su incremento a lo largo de la última década- contrasta tanto con el auge de la construcción como por el progresivo despoblamiento de la ciudad, que ha perdido un 6,5% de sus habitantes en el periodo 1996-2002, despues de haberla multiplicado casi regularmente por diez desde principios de siglo. Los técnicos le echan la culpa a la competencia de los ayuntamientos del entorno, donde el precio del suelo es relativamente abundante y, sobretodo, más barato. «En los años noventa el alfoz creció un 27,2%, mientras que la capital perdió población (...) especialmente joven y casi doblando la adscrita a la tercera edad, que ya casi supone el 20%», tendencia que en los últimos años reflejará saldos cada vez más negativos.