Diario de León

Los centros escolares leoneses tienen que poner en marcha planes de convivencia

Ana Gaitero
León

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El fomento de la convivencia en los centros escolares, así como la igualdad entre hombres y mujeres y la resolución pacífica de conflictos son los tres ejes de una orden de la Consejería de Educación de la Junta que obliga a escuelas e institutos a poner en marcha planes de convivencia dentro de su programación anual. La medida se justifica, según la norma, en que «la realidad de los centros docentes pone de manifiesto la existencia de alumnos que presentan determinadas alteraciones del comportamiento» lo que suscita «gran preocupación» y «repercusión», acentuando la conflictividad y «provocando un deterioro de la convivencia en el centro». Según un estudio del Defensor del Pueblo, entre el 25 por 100 y el 30 por 100 del alumnado del primer ciclo (1º y 2º de ESO) afirma que ha sido víctima alguna vez, mientras que en el segundo ciclo, la cifra desciende a un 17 por 100 y 18 por 100, respectivamente, para 3º y 4º. Con respecto a la edad/curso del intimidador, la mayor parte de los escolares que afirman sufrir estos abusos dicen que los chicos y chicas que les intimidan están en su mismo curso, ya sea en la misma clase o, con una frecuencia levemente inferior, en otra clase de su mismo curso; y, ya en menor medida, en un curso superior: en este caso, alrededor de un cuarto de la muestra. No se lo cuentan a nadie Entre un 14 por 100 (porcentaje correspondiente a 1º de ESO) y un 21 por 100 de escolares (en 3º) no cuentan a nadie estos problemas. Sin embargo, son mayoría los que lo comunican a alguien: entre un 18 por 100 de los estudiantesde primero y un 6 por 100 de los de cuarto, a los profesores; entre un 27 por 100 y un 31 por 100, a sus familiares; y el mayor número de respuestas aluden a otros chicos y chicas (el 37 por 100 en primero y el 45 por 100 en cuarto de la ESO). En cuanto a su percepción como agresores, entre el 68 por ciento y el 74% de los escolares de secundaria niegan haber intimidado alguna vez a algún compañero. El 30% afirman haberlo hecho ocasionalmente y sólo entre el 1 y el 2% reconocen hacerlo asiduamente. Los escolares intimidadores declaran que se sienten provocados, desean gastar bromas y, en menor medida, molestar a los otros por percibirlos como distintos a sí mismos. Los chicos pegan más El tipo de maltrato más habitual es el verbal -desde el 51 al 70 por ciento- seguido del abuso físico -27 a 30 por ciento- y con amenazas -30 por ciento- y en cuanto al género las agresiones son producidas en mayor medida por los chicos. Así, el 33 por ciento de los escolares señaló que es un chico el que intimida, entre el ocho y el 10 por ciento apuntan a que se trata de un grupo mixto y sólo el cuatro por ciento señala que es una chica la que lleva a cabo estos actos de intimidación. En cuanto a la reacción de las personas agre didas, a medida que aumenta la edad piensan que deberían hacer algo -entre el 28 y el 44 por ciento- y hay entre un 25 y un 29 por ciento que intentan detener la intimidación por ellos mismos. Sólo un ocho por ciento dicen avisar a alguien para que intervenga. El Defensor del Pueblo aboga en este informe por «abordar el problema en el entorno en el que se produce, la escuela, y dar respuesta inmediata a las demandas de intervención por parte del profesorado y de la sociedad en general», tal y como se ha realizado en diversas experiencias pedagógicas como la llevada a cabo en el instituto de La Robla.

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