Las obras de relleno para inutilizar el túnel se prolongarán durante más de dos semanas
Los socavones del metro de Barcelona obligan a tirar otros tres edificios
El Ayuntamiento exige a la Generalitat que se depuren responsabilidades
Los técnicos que trabajan en el barrio del Carmel de Barcelona han decidido derribar tres nuevos edificios y han iniciado los preparativos para sellar e inutilizar el túnel de maniobras de la línea 5 del metro, cuyos trabajos se prolongarán «entre 15 días y 3 semanas». La aparición de un gran socavón a causa de las obras del metro el pasado 27 de enero, y un segundo ayer, obligó a desalojar a más de mil personas, provocó el hundimiento de un edificio, otro ya ha sido derribado y hoy se ha anunciado el derribo de otros tres. Los inmuebles que se derribarán, en los que residían 53 personas, están situados en el número 6 de la calle Conca de Tremp y los bloques 6 y 8 del pasaje Calafell. El conseller de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, ha asegurado en rueda de prensa que el rellenado del túnel, que ha calificado como la solución «más eficiente y rápida», se realizará, en primer lugar, con una inyección horizontal de hormigón desde la base del primer corrimiento de tierras y con un alcance previsible de unos 30 metros, y después a partir de otros cinco puntos desde la superficie. Nadal, que ha asegurado que «estamos en el momento crítico» porque «todavía no hemos empezado a inyectar», ha subrayado que el millar de desalojados -50 de los vecinos que regresaron anteayer permanecen en sus casas- no volverá a sus domicilios hasta que se tenga «el 100% de garantías de que cualquier afectación posible ha quedado neutralizada». La fecha de demolición de los tres edificios todavía no se ha determinado, a la espera de la evolución de los trabajos de refuerzo de la base del túnel. Los vecinos, acompañados de bomberos, retiraron ayer objetos de tamaño reducido de estos inmuebles -excepto del de Conca de Tremp número 6-, una operación que finalizará hoy por la mañana. Entre 700 y 750 personas, del grueso de las 1.054 que fueron desalojadas el 27 de enero, están en diferentes hoteles, mientras que las 31 familias cuyas viviendas sufren daños estructurales irreparables -12 del número 10 del pasaje Calafell y 19 de los tres edificios que ayer se han decidido derruir-, se realojarán en los pisos de protección oficial. En todos los casos -según ha concretado el primer teniente de alcalde de Barcelona, Xavier Casas- se trata de pisos amueblados y en los que las administraciones asumen los costes básicos. Sin embargo, los afectados también tienen la posibilidad de instalarse en otras viviendas del parque público de Barcelona, otras de iniciativa privada o trasladarse por su cuenta a otra vivienda y recibir 900 euros mensuales por familia. Responsabilidades En el pleno municipal, que se centró ayer en la situación que se vive en el Carmel, todos los grupos políticos han pactado una declaración institucional en la que se exige a la Generalitat que aclare las causas del hundimiento del terreno y que determine las responsabilidades en colaboración con expertos independientes. En la intervención que ha cerrado el pleno, el alcalde Joan Clos ha pedido «disculpas» en nombre del equipo de gobierno municipal «por todos los inconvenientes creados y por las carencias del dispositivo» en el Carmel.