Peter Caruana se queja de que Londres informa más al Ejecutivo de Madrid que a él mismo
El Gobierno promete vigilar la estancia del «Sceptre» en Gibraltar
Rajoy promete «no hacer la misma demagogia» que el PSOE hizo con el «Tireless»

Vista del submarino nuclear británico HMS Sceptre, que llegó el jueves a la base naval de Gibraltar
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernandez de la Vega, aseguró ayer, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que el Gobierno está haciendo un «seguimiento detallado» de la presencia del submarino nuclear británico Sceptre en la base de Gibraltar. Asimismo, la número dos del Ejecutivo subrayó que el Gobierno está en contacto permanente con las autoridades británicas para que éstas cumplan su compromiso de abandonar la colonia el próximo miércoles, fecha en la que está previsto que esté arreglado el submarino. El Ejecutivo español conocía hace una semana que el sumergible iba a atracar en el Peñón, según De la Vega, pero su información era de una escala rutinaria para un reparación de mero mantenimiento. Como era un dato irrelevante, no se hizo público. Sin embargo, la vicepresidenta reconoció que fue el jueves cuando se enteraron de que venía con una avería distinta a la que le habían comunicado, lo que obligaba a quedarse unos días más. El Sceptre sufre un problema en su motor diésel. Según detalló la vicepresidenta, al conocer esta nueva situación, el Gobierno se puso en contacto «de manera inmediata» con las autoridades británicas, para pedir explicaciones, y se comunicó que aunque la avería no afectaba al reactor, su reparación tendría una duración de seis días. El Gobierno de Zapatero no ha sido el único que ha protestado. El ministro principal de Gribraltar, Peter Caruana, hizo lo propio ante el Ministerio de Defensa del Reino Unido, no tanto por la escala del sub-marino nuclear averiado sino por no haber sido informado desde Londres de su llegada. Para más incomodidad, fue puesto al tanto por Miguel Ángel Moratinos. Caruana señaló que no hay «nada polémico» en la visita del Sceptre porque es «rutinaria». El motivo de la queja, dijo, es que «al Gobierno español lo han mantenido algo más informado que a mí». En el ámbito doméstico, el PP vivió una situación paradójica. El líder del partido, Mariano Rajoy, se comprometió a que su formación no va a hacer «la misma demagogia» que puso en práctica el PSOE con el Tireless, por tanto, «no va a pagar con la misma moneda». Consideró, no obstante, que el Gobierno va de «error en error» en su política exterior. La templanza de Rajoy no fue compartida por Ángel Acebes que atribuyó la llegada del submarino averiado a la política del Gobierno hacia Gibraltar ya que ha admitido que España, Reino Unido y la colonia británica estén en «igualdad de condiciones» en los encuentros diplomáticos sobre el Peñón. Sostuvo, en declaraciones a Antena 3, que el Ejecutivo conocía desde hace una semana que el sumergible iba a atracar en Gibraltar «y lo ha ocultado a los españoles» a pesar de sus compromisos de transparencia e información a los ciudadanos.