Catedrático de Derecho Constitucional
«El Gobierno ha hecho poca labor de pedagogía con la Constitución»
El catedrático asegura que el proceso de las autonomías abierto en la Carta Magna española no ha resuelto «el tema vasco y el problema catalán» como se pretendía
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Luis María Díez Picazo (Madrid, 1958) es de lo que cree en las bondades de la Constitución europea que votará España el próximo 20 de febrero. No en vano, es uno de sus máximo expertos y ha participado en numerosos trabajos encargados por la Unión Europea en su condición de catedrático de Derecho Constitucional. -En los debates e informaciones se plantea qué hay que explicar acerca de la Constitución europea cuando apenas se ha explicado nada, ¿Por qué pasa eso? -El Gobierno ha hecho poca labor de pedagogía sobre la Constitución europea. Se ha explicado poco y dado información sobre qué se trata. -¿No es un tema de trascendencia que sí necesitaría de esa atención? -Yo creo que sí. Es un tema trascendente que tiene una complejidad. Una complejidad más técnica que otra cosa, pero que a la gente que se tiene que pronunciar había que haberle explicado los aspectos principales del texto. Es un reproche al Gobierno y a las fuerzas políticas por no hacer la labor de información que tenía alguien tenía que hacer. Bien es cierto, que vivimos en tiempos agitados. A nadie escapa que los últimos meses han estado ocupados en otros temas, como el plan Ibarretxe. -¿Qué imagen cree que da España con esos tiempos agitados? -Los europeos perciben algo difícil de decir. Yo he vivido muchos años en Italia, y el tema vasco lo comprenden mal. No le encuentran una explicación racional. -Aquí lo hemos incorporado al debate. ¿No ha sabido resolverlo la Constitución española? -Ese es otro tema complicado. Como catedrático de Derecho Constitucional, la Constitución española, en su título octavo, el hecho de abrir el proceso de las autonomías no ha resuelto el problema básico que quería resolver, el de las autonomías vasca y catalana. Sí ha resuelto lo que Ortega llamaba la redención de las provincias. Gracias al Estado de las autonomías, la España provincial tiene una cultural, económica y social que no tenía hace treinta años. El tema vasco y el problema catalán no se ha resuelto. -Tal vez lo que no se ha explicado es la identidad española. -Los niveles de tolerancia son alto. Yo lo que veo es que hasta qué punto los sentimientos objetivos de identidad se pueden elevar a exigencia política. Además, que se plantean como exigencias políticas insoslayables ante las que no se puede oponer nada. -¿Qué cree que puede aportar la entrada en el nuevo orden de la Constitución europea? -En Europa estamos ya. Es una revisión constitucional de la propia Unión Europea. Darle, por primera vez, una constitución y una serie de tratados. Una especie refundación constitucional. Y le dará muchas cosas pequeñas de las que podemos hablar. Y en un momento en el que acaban de ingresar diez nuevos miembros. -¿Cuáles son esos factores pequeños que señala? -Por ejemplo, uno que no existía, que es el derecho al irse. Eso, con los tratados en vigor se ha discutido mucho. Establece el procedimiento administrativo ordinario, en el cual el Parlamento europeo tiene el mismo poder de decisión con el Consejo. Esto es una franca democratización. Asuntos penales, justicia, policía, visados... todo eso queda plenamente integrado en los ámbitos de la Unión. La personalidad en el ámbito internacional que antes estaba limitada. Son muchas pequeñas y no tan pequeñas innovaciones. -¿Y en la convivencia de toda Europa? -Quizá se podría no haber hecho una Constitución. Pero se creaban demasiados problemas. Se decidió hacerla, y creo que, de alguna forma, es necesario hacerla. Es una forma de reafirmar nuestros principios en un momento en que se ha expandido en muchos miembros. -Cuando alguien dice que sólo es una unión económica, ¿qué piensa? -Creo que no es verdad y que se equivocan lo que piensan eso. Europa es ya. Por ejemplo, en materia de terrorismo. La Unión ha ido asumiendo competencias. Aunque fuera verdad, el comercio une personas. Los que hacen negocios entre sí, no se matan. Que el motor haya sido la economía, no me parece malo. -¿Aznar propondría el sí? -Aznar se oponía a la mayoría en el Consejo. Pero no sería justo presentar a Aznar como una persona opuesta a la Constitución europea.