Diario de León

Armunia, Oteruelo y Trobajo siguen estancados en los censos de población de los setenta, cuando se unieron a León

Las pedanías han perdido la mitad de sus suelos comunales sin nada a cambio

Según las juntas vecinales, la mayoría de la gente sería partidaria ahora de volver a segregarse

Casi todo el suelo desde el sur y el oeste eran terrenos del desaparecido municipio de Armunia

Casi todo el suelo desde el sur y el oeste eran terrenos del desaparecido municipio de Armunia

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Antonio Núñez - león
León

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Las tres pedanías o pueblos que dependen de León capital, Armunia, Oteruelo y Trobajo del Cerecedo, mantienen estancados sus censos de población a pesar de haber aportado al municipio casi un tercio de su superficie actual. Despues de 34 años -la fusión de los municipios de León y Armunia se firmó un 21 de mayo de 1970, tras largas negociaciones que duraron cinco décadas- los vecinos de estos pueblos empiezan a dudar de que la operación resultara afortunada. Los pueblos recibieron servicios insospechados para la época, como agua, alumbrado y alcantarillas a finales de los años sesenta, pero tuvieron que pagarlos con terrenos comunales a precios de saldo y la ciudad no creció hacia ellos. En aquel entonces León tenía 26 kilómetros cuadrados de superficie y el antiguo municipio de Armunia y sus pedanías no menos de otros 13, aproximadamente un tercio de la suma total de ahora. Los presidentes de las juntas vecinales hacen balance de aquella operación y, aunque reconocen que es irreversible, muchos vecinos ahora «optarían, si pudieran, por volver a segregarse», porque el patrimonio de los pueblos del entorno se ha reducido a la mitad, mientras que el número de habitantes sigue siendo el mismo o apenas ha crecido. Según el presidente de la junta vecinal de Armunia, Luis Angel Alonso, sólo esta pedanía llegó a tener un millón de metros cuadrados de suelo comunal, 800.000 de ellos rústicos y otros 200.000 en fincas urbanas, aunque es difícil rastrear en los archivos. «Hoy mantenemos todavía algo, menos de la mitad, y la pedanía no crece salvo en los lindes con El Crucero, el barrio de la Vega, etcétera, porque lo que es el pueblo propiamente dicho sigue prácticamente como hace treinta y tantos años». Según Alonso, Armunia ha tenido que ceder suelo para todo tipo de servicios de León, menos para crecer él mismo, como la escuela de Ingeniería Técnica Agrícola, colegios, centros de la tercera edad, etcétera. La última cesión ha sido la de los terrenos conocidos como del «parque tecnológico» o de la fracasada «biomédica», que no tienen todavía ninguna industria puntera que genere empleos a su alrededor y sólo aceras y unos pocos carriles sin uso. Por casi nada Según Alonso, la cesión ded terrenos por precios simbólicos llegó a tal extremo que todavía hoy grandes industrias como Tapicerías Soto, con 7.000 metros cuadrados de uso, y un contrato por 50 años que no caduca hasta la década de los treinta pagan apenas 458 euros al año (75.000 de las desaparecidas pesetas, menos de 6.000 al mes), Lo mismo que sucede con Ballestas Leonesas o Tapicerías Soto, por cuyo impuesto de bienes inmuebles (IBI) debe 60.000 euros de varios años atrás. Según Alonso, no se presiona y se está negociando el pago o su supresión «para mantener los empleos». En parecida situación se encuentra Oteruelo de la Valdoncina, que cedió, hace poco, según su presidente, Bernardo Sánchez, «la mejor finca vecinal al otro lado de la vieja carretera de circunvalación», donde, por ejemplo, tiene un chalet ahora el delegado del Gobierno en la Junta, Miguel Alejo. «Lo que no siguen faltando es el arreglo de calles, incluída la principal, en el casco antiguo». «En comunales llegó a haber un millón de metros cuadrados, rústicos y urbanos, sólo en Armunia» LUIS ÁNGEL ALONSO , presidente de la Junta Vecinal de Armunia

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