| Análisis | ¿Y ahora qué? |
La web de Arzalluz avisó del peligro
La posible presencia del electorado de Batasuna en las urnas del próximo día 17 bajo unas siglas legales deja sin efecto el rosario de sondeos electorales publicados y por publicar, que contaban con que los votos del granero aberzale se fueran al limbo del sufragio nulo o le dieran al PNV la puntilla que necesita para la mayoría absoluta. Sin batasunas, aukeras y demás, las encuestas otorgan a la coalición de Ibarretxe y Errazti entre 35 y 38 escaños, cifra esta última que permitiría a los nacionalistas gobernar sin siquiera el respaldo de la Izquierda Unida de Madra-zo. Pero para ello, el PNV debería superar los 600.000 votos de hace cuatro años, para lo que sería imprescindible un pedazo del pastel aberzale. Es difícil de cuantificar las posibilidades de una candidatura bendecida por Arnaldo Otegi, teniendo en cuenta que la izquierda radical no ha podido concu-rrir a las tres últimas citas electorales. La referencia más cercana es la de las Autonómicas de hace cua-tro años, cuando la marca Euskal Herritarrok obtuvo el respaldo de 142.784 vascos, un diez por ciento de los votantes. Fue un batacazo para la formación de Otegi, que en 1998, en plena tregua de ETA, tocó techo con 224.000 votos. Análisis del voto nulo Desde entonces, el único baremo es el del voto nulo, que evidentemente no se puede sumar en su totalidad a la izquierda aberzale, pero que ha alcanzado porcentajes muy superiores a lo habitual en las últimas tres citas con las urnas: el 10,04% en las municipales del 2003, el 7,69% en las generales de hace un año y el 12,21% en las últimas europeas. Sí se puede afirmar, pues, que la presencia de uno u otro modo de Batasuna en los comicios pone en peligro la hegemonía de PNV y EA. Quizás por eso la primera fuente en alertar sobre las intenciones del ya famoso Partido Comunista de las Tierras Vascas fue Izaro News , un diario on-line propiedad de Xabier Vizcaya, considerado la mano derecha del ex pre-sidente peneuvista Xabier Arzalluz. Así, mientras Imaz e Ibarretxe se rasgaban las vestiduras por la exclusión de Aukera Gutiak y la aznarización de Zapatero, el abuelo avisaba del peligro que se avecinaba en la ca-rrera hacia Ajuria Enea.