Besar el suelo, un símbolo de humildad al estilo de Ars
Juan Pablo II ha sido siempre un Papa desconcertante, tanto para creyentes como para los que no lo son. Quizás por su humanidad y por su afán de acercarse a los demás. O por convertir las pistas de los aeropuertos en el lugar para mostrarse sencillo y humilde, besando el primer suelo del país que visitaba, algo que según escribió, aprendió del cura de Ars. Nada más elocuente para un misionero como él mismo se proclamaba y que predicó con el ejemplo. Su acercamiento al mundo y a sus problemas dejó lejos a sus antecesores, sin contar a Juan XXIII, que vivían enclaustrados en una urna de plata ajenos a la desgracia de sus coetáneos.