Zapatero tenderá la mano a Rajoy para llegar a acuerdos en temas de Estado y pedirá apoyos | Crónica | El balance |
Manuel Marín reclama compostura y educación ante el debate del año
El modelo territorial y la situación política del País Vasco centrarán la sesión parlamentaria

Rodríguez Zapatero interviene en un debate en una sesión de control
El nuevo modelo territorial, con especial referencia al sistema de financiación autonómico, y la nueva situación en el País Vasco centrarán el debate sobre el estado de la nación que se celebra hoy y mañana. Pero también se hablará de Galicia, dada la cercanía de la cita electoral. Todo apunta a que el debate será muy duro, a cara de perro, ya que presidente del PP, Mariano Rajoy, se mostrará extremadamente crítico con la labor de Zapatero en su primer año de Gobierno y poco dado a llegar a acuerdos. A este respecto, el presidente del Congreso, Manuel Marín, pidió ayer «respeto y educación» a los diputados en el debate. Marín no tolera los gritos, los abucheos ni las increpaciones que se producen debate tras debate durante las intervenciones de los portavoces. Cree que, además de demostrar una mala educación galopante, da una pésima imagen de la institución que preside a los ciudadanos. Pero sus amonestaciones han tenido hasta ahora poco éxito. «No es que pretenda que no haya emoción -dijo apenas 24 horas antes del inicio del debate- pero creo que en un parlamento es fundamental el derecho a la palabra». Respecto al debate en sí, Zapatero se comprometerá ante los diputados a que ninguna comunidad tenga privilegios en el nuevo sistema de financiación. En plena polémica tras la propuesta del tripartito catalán, defenderá el modelo de finan-ciación único, con la excepción de las comunidades forales de Navarra y el País Vasco. Galicia también será protago-nista del debate, sobre todo por la proximidad de las elecciones del 19 de junio. Esta vez Zapatero no podrá pasar de puntillas sobre el plan Galicia como hizo en el debate de investidura. Es seguro que Mariano Rajoy le echará en cara lo que considera claro incumplimiento de los compromisos económicos adquiridos por Aznar tras el desastre del Prestige . El jefe del Ejecutivo deberá esforzarse por rebatir esta acusación de cara al electorado gallego, lógicamente muy sensibilizado con esta cuestión. Zapatero tenderá la mano a Rajoy para llegar a acuerdos en temas de Estado, le pedirá su apoyo para las reformas constitucionales y estatutarias e intentará recomponer la unidad contra ETA. Reiterará la vigencia del Pacto Antiterrorista, pero reclamará al líder de la oposición su apoyo ante el nuevo escenario que a su juicio se ha abierto en el País Vasco tras las elecciones del 17 de abril y que podría desembocar en un proceso de paz. Los dos ejes sobre los que Rajoy centrará sus interven-ciones serán el debate terri-torial y la lucha antiterrorista, asuntos en los que atacará por todos los flancos para poner de manifiesto las debilidades del Gobierno. Rajoy acusará a su adversario de haber formado un enorme lío al abrir un proceso constituyente y de dinamitar el consenso de 1978 al pactar con quienes quieren que España deje de ser España. Volverá a culparle de haber propiciado que ETA siga en el Parlamento vasco al no ilegalizar al PCTV y de incumplir el Pacto Antiterrorista. Asimismo, pedirá explicaciones sobre una posible negociación con la banda terrorista. Zapatero defenderá los logros de su gestión en la economía y la creación de empleo y aprovechará para lanzar su propuesta estrella en el área social, la Ley para la ayuda de las personas dependientes. También anunciará que en los próximos Presupuestos se incrementará sensiblemente la inversión en Investigación y Desarrollo y defenderá con firmeza la política de vivienda de la cuestionada ministra María Antonia Trujillo. Ni los polémicos minipisos, ni las soluciones habitacionales ni el encarecimiento de las casas serán un impedimento para que el jefe del Ejecutivo respalde públicamente a su ministra. El presidente defenderá un Ministerio que él mismo decidió crear, a pesar de que apenas tiene competencias ni margen de maniobra para resolver el problema de la demanda de pisos. Otro de los asuntos en los que incidirá Rajoy será en la política exterior, que tildará de disparate por las malas relaciones con Estados Unidos. «No pretendo que esta casa sea un retiro espiritual, pero sí que haya corrección» MANUEL MARÍN Presidente del Congreso El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afrontará hoy su primer debate sobre el estado de la nación al frente del Ejecutivo desde que el PSOE ganó las elecciones generales celebradas el 14 de marzo del 2004. La economía, la política exterior y la lucha antiterrorista fueron algunos de los temas que centraron los dieciséis debates precedentes, desde que en 1983 el Gobierno de Felipe González instituyera esta modalidad parlamentaria para hacer balance de la gestión del Ejecutivo durante el año anterior. El último encuentro El Congreso de los Diputados acogió la última edición del debate los días 30 de junio y 1 de julio de 2003, el tercero que se celebró en la segunda y última Legislatura de José María Aznar y que se caracterizó por las intensas acusaciones entre el Gobierno y la oposición por asuntos como la huelga general, la catástrofe del Prestige, la guerra contra Irak o el accidente del avión militar Yak 42. El PP consideró que el líder socialista, JOsé Luis Rodríguez Zapatero, cometió «graves errores» en un discurso calificado de «irreal» y «catastrofista», mientras que el PSOE valoró la intervención del actual presidente como «firme» y «contundente». Los socios parlamentarios del Gobierno quieren aprovechar el debate sobre el estado de la nación para arrancar al Ejecutivo el compromiso de que el «pacto antiterrorista» de PP y PSOE quedará superado por una alianza de todas las fuerzas parlamentarias. «Sería interesante que de una vez por todas el PSOE se decidiera a dar un paso hacia delante y dejara atrás un acuerdo que anula las libertades de una parte de la ciudadanía vasca», instó ayer el portavoz adjunto de Esquerrra Republicana de Catalunya, Joan Tardà. Los socialistas han comenzado ya a negociar con los demás grupos, especialmente con los afines, las resoluciones que se presentarán tras el gran debate el próximo martes. Pero de momento, según fuentes de esta formación, no hay intención alguna de asumir la demanda de los republicanos (que pasa por la desaparición del pacto), ni tampoco de apoyar la iniciativa de Izquierda Verde que exhorta al Gobierno a «abrir un proceso de paz y diálogo en Euskadi». El grupo compuesto por Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya-Verds entregó la semana pasada a los socialistas una propuesta para acordar la creación de «un nuevo pacto contra el terrorismo».